Compañía Muta Imago (Italia) // ESTRENO EN ESPAÑA
Centro Párraga de Murcia: 09/10 ABR
Esta joven compañía italiana ha empezado a despuntar en el teatro de vanguardia europeo gracias a obras como Madeleine, una espectáculo de luces y sonidos increíbles que genera un clima sombrío, un sueño opresivo lleno de agujeros. Un remolino de luz psicodélica en forma de teatro de sombras.
Ficha Artística:
Creación: Muta Imago
Dirección: Claudia Sorace
Drama / Sonido: Riccardo Fazi
Construcción: escenografía Massimo Troncanetti con l´aiuto di Luca Giovagnoli
Vestidos: Fiamma Benvignati
Actuación: Glen Blackhall, Chiara Caimmi, Irene Petris
Fotos de escena: Luigi Angelucci Laura Arlotti
Producción: Muta Imago 2009
Coproducción: Romaeuropa Festival en colaboración con el Festival de Ü”pera de Bassano, Artlink de Rumanía, con el apoyo de la Regione Lazio, Assessorato alla Cultura, Spettacolo eSport, Amat Marche / Premio Valeria Moriconi 2009, L’Arboreto – Teatro Dimora di Mondaino, Centrale FIES, Teatro Fondamenta Nuove Venezia, Citta ‘di Ebla, Kollatino Underground.>>
NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax
Anoche, con el clamor del chipirrín y el aroma de la morcilla de fondo, pudimos disfrutar en el Centro Párraga de la obra Madeleine. Este espectáculo es un trabajo que se inserta de lleno en lo que se viene definiendo por la crítica Artes preformativa. Es un encasillamiento bastante pobre porque, este espectáculo –como otros de su estilo-, va más allá, un poco más allá, pero suficiente como para considerarlo algo distinto en cuanto a la pluralidad de fuentes que lo enriquecen. Desde los happening, el body art, el pop art y antes el dadaísmo, el constructivismo, el cubismo y el futurismo, han pasado muchas cosas y no todo es performance. Un término que empieza a utilizarse a comienzos del siglo XX y que hoy se ve enriquecido y desbordado por su propio contenido: Improvisación, inmediatez, teatro de movimiento, teatro danza, teatro de la expresión, teatro de la imagen… A veces la imperiosa necesidad de explicación que tiene el ser humano nos lleva a una clasificación infinita de términos y conceptos.
El espectador asiste, con una mirada claramente conducida, al desconcierto de dos personajes que basan su relación en el desencuentro. -Voy a obviar las palabras de explicación que da la compañía- La suavidad acuática de las imágenes del principio dejan paso a una mirada incierta e inquietante del personaje femenino para entrar en un juego de luces, sombras y movimiento que nos lleva de la mano a un universo caótico.
Las escenas en las que el personaje femenino se sitúa frente al público con la mirada desafiante, tensa, firme y a la vez serena, alzan una figura hermosa y atractiva que provoca inquietud. A su vez, arropada por un silencio tan cargado de elementos sonoros (esto es curioso) que son arrastrados de escenas anteriores, convierte la ausencia de sonidos en un silencio audible. Fantástico el momento en que este personaje se convierte, lentamente, en una sombra, en un recorte femenino, rompiendo así la tensión provocada.
Otro aspecto a destacar es el juego de sombras y luces, de sonidos y ritmos que forman una plasticidad que va desde el dinamismo de la imagen hasta la ruptura de esa cadencia para ir recreándose en sí misma, casi al modo de un caleidoscopio. Este aspecto, bajo mi opinión, da un aire cinematográfico que imprime un ritmo de desarrollo bastante trepidante, a pesar del uso de la quietud y el silencio.
Si tuviera que utilizar una palabra para definir la sensación que me ha producido el espectáculo, esa sería desconcierto, quizá provocado por la empatía o por los lazos de significación que la acción lanza al espectador.
Un tiempo de duración del espectáculo justo, quizá unos diez minutos menos evitarían algunas repeticiones o quizá, veinte minutos más abrirían la puerta a otras significaciones que, me da la impresión, se quedaron a mitad de camino.
Estaremos pendientes del próximo espectáculo de Muta Imago.
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