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Cien años de soledad. El progreso de Macondo.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
Cien años de soledad. El progreso de Macondo
Fulgencio M. Lax

COMENTARIO y breves notas
Lectura ESAD de Murcia 21/12/2010

Creo que CAS es un texto excepcional entre las obras de García Márquez, de la Literatura iberoamericana y de la Literatura Universal. Soy de la opinión de que tan sólo con este texto hubiera sido suficiente como para colocar al autor colombiano en la cumbre de la narrativa del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI.
Los temas transversales que genera el análisis de esta novela (en la Narratología, Sociología, Historia, Semiótica, etc.) son muy numerosos, nosotros vamos a centrar nuestra atención en aquellos aspectos que contribuyen a ver cómo Macondo va evolucionando desde una época primitiva en la que se forma como comunidad hacia una época donde empieza a conformarse como una sociedad más moderna. Esta evolución está construida a partir de puntos referenciales de la Historia y con un claro origen en el gitano Melquíades y la relación de fascinación que, con él, mantuvo con José Arcadio Buendía. Sin lugar a dudas que este aspecto argumental no tendría más valor sino fuera porque supone un esqueleto narratológico que sustenta gran parte de la estructura de la novela.
Lo mágico aquí va a tener una especial significación, sobre todo en la conformación del periodo primitivo de Macondo, que será donde se creen los pilares que van a caracterizar a la sociedad macondí. Ya en las primeras palabras el autor nos sitúa en el comienzo de los comienzos: El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Estamos ante los primeros pasos del conocimiento y del lenguaje, ante los primeros pasos de la creación del universo cognitivo. Es más, unas páginas después leemos:
-No nos iremos –dijo Úrsula -. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo.
-Todavía no tenemos un muerto –dijo él-. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra.

Pero incluso cuando llega Apolinar Moscote a tomar posesión de su cargo de corregidor, José Arcadio le dirá: Somos tan pacíficos que ni siquiera nos hemos muerto de muerte natural –dijo- Yo ve que todavía no tenemos cementerio. Todavía no hay muertos, todavía no existe el recuerdo al que obliga la muerte, por lo que la memoria aún no se ha convertido en ese filtro que genera la Historia. El primer entierro que tendrá lugar en Macondo será el de Melquíades, un ejemplo simbólico de evolución, pues lo que se entierra es una de las piezas más importantes del engranaje evolutivo, generando así, un principio de memoria y recuerdo, tal y cómo indicábamos anteriormente. García Márquez dirá de la siguiente forma: porque Macondo fue un pueblo desconocido para los muertos hasta que llegó Melquíades y lo señaló con un puntito en los abigarrados mapas de la muerte. Esta es la situación de privilegio de Macondo, que poco a poco irá perdiendo. En esta misma línea destacan las palabras que le dirigen a Nicanor Reyna, el párroco. Le contestaron –cito- que durante muchos años habían estado sin cura, arreglando los negocios del alma directamente con Dios, ya habían perdido la malicia del pecado mortal. El intermediario espiritual se presenta, desde un punto de vista antropológico, como un signo de evolución social.
En La época primitiva de Macondo el gitano Melquíades traía periódicamente inventos del exterior y José Arcadio Buendía los acogía con verdadero entusiasmo y curiosidad. Con aquellos imanes que Melquíades exhibía a modo de feriante, José Arcadio empezó a percibir la posibilidad de utilizarlos para extraer de la Naturaleza un beneficio económico, como era la extracción de oro. No sirvió para eso, pero en la intuición del personaje está el comienzo de la caracterización evolutiva de Macondo. El siguiente invento que trajo el gitano Melquíades fue un catalejo y una lupa del tamaño de un tambor. José Arcado Buendía enseguida pensó en utilizarlo para crear un arma de guerra. El fracaso de esta empresa trajo a sus manos cartas portuguesas y varios instrumentos de navegación. José Arcadio comenzó a estudiarlas y llegó a desarrollar profundos conocimientos de navegación, pero sólo le es permitido hacerlo en su imaginación. A partir de estos estudios consigue construir un astrolabio y llega a una importante conclusión: La tierra es redonda. Macondo va creciendo a medida que el conocimiento va asentándose y apareciendo, de forma tímida e imprecisa, pero abriendo grietas en el primitivismo de una comunidad recién creada como es la macondí. Aspectos tan sorpendentes como la dentadura postiza de Melquíades, nos muestran a una sociedad que apenas conoce el mundo y que se sorprende de aquello que tiene apariencia novedosa. Incluso José Arcadio Buendía, frente a la plaga del insomnio intentó construir una máquina de la memoria para evitar el olvido y que aprovecha el autor para hacer una interesante introspección en la relación olvido/recuerdo.
García Márquez, utiliza el asombro macondí, entre otras cosas, para realizar una importante referencia a la contaminación cultural y social que supuso la conquista de América. La brevedad de estás páginas nos obligan a dejar de lado estos aspectos.
Siguiendo con la línea evolutiva, el gitano Melquíades será, al igual que Macondo, una víctima del progreso. Había sido repudiado por su tribu y despojado de toda facultad sobrenatural por estar demasiado aferrado a la vida. Ha perdido su relación con las fuerzas ocultas de la Naturaleza, recordemos que todos los inventos maravillosos que Melquíades trae a Macondo tienen su origen en el positivismo científico, es decir, en el conocimiento y no en la superstición, aspecto importante para que Macondo se aleje de ese primitivismo originario.
Sigamos con el hilo evolutivo. La llegada de Apolinar Moscote, como corregidor, trae a Macondo un establisment administrativo. A pesar de la oposición de José Arcadio y de las condiciones que este le impone, el corregidor se quedará en el pueblo y pasará a formar parte de la geografía de personajes de Macondo.
En la época primitiva, los problemas del alma, los de la muerte, aquellos que se ubican en lo oculto y desconocido, se solucionaban directamente con la Naturaleza, sin intermediarios, pero la articulación social hará que, poco a poco, vaya existiendo una estructura apoyada en los poderes sociales.
Enseguida vendrá la escuela y aparecerá la policía. Se está abriendo el paso de la civilización y lo que en los tiempos míticos aún era posible, esa comunión con el entorno, esa convivencia que lo que está dentro y fuera de la realidad, será imposible en los tiempos históricos. Una relación muy aristotélica que García Márquez utiliza como marco para establecer la evolución del primitivismo a la civilización.
Otro hecho importante será la guerra. Todo cambiará después de la guerra. García Márquez nos la sitúa en una elipsis temporal exponenciado en el hecho bélico del fusilamiento de Aureliano Buendía, que no llega a producirse. Así es como comienza la novela y es un recurso que utilizará en, al menos, 3 ocasiones. Es imposible entrar en todos los temas, pero sólo voy a enunciar que será la guerra la que cambie el carácter de Aureliano Buendía, dejando aflorar una agresividad y violencia jamás vista en Macondo.
También la llegada del teatro será un signo de progreso. Llegará de la mano de Bruno Crespi, casado con Amparo Moscote: Construyó un teatro, que las compañías españolas incluyeron en sus itinerarios.
Macondo está sufriendo un cambio de fisonomía importante, que viene de la mano de esta evolución que comentamos. Las casas de barro y cañabrava de los fundadores habían sido reemplazadas por construcciones de ladrillo, con persianas de madera y pisos de cemento, que hacían más llevadero el calor sofocante de las dos de la tarde. A esta misma geografía responden imágenes como la del ramo de sábila y el pan, que estaban colgados en el dintel desde los tiempos de la fundación y fueron reemplazados por un nicho del Corazón de Jesús. El coronel Aureliano Buendía alcanzó a darse cuenta de aquellos cambios y previó sus consecuencias. “Nos estamos volviendo gente fina” . Gente civilizada. Es la civilización y la presencia de intermediarios para relacionarse con aquello que no se comprende.
Pero el fenómeno más importante que marcará con claridad la evolución de Macondo será la llegada del Tren (333), de la mano de Aureliano Triste. Así, de nuevo, comienzan a llegar los inventos a Macondo, pero de otra forma, lejos de ese producto de feria que traía Melquíades ya comercializados y de aplicación inmediata: Se trasnochaban contemplando las pálidas bombillas eléctricas alimentadas por la planta que llevó Aureliano Tristán…()… se indignaron con las imágenes vivas que el próspero comerciante don Bruno Crespi proyectaba en el teatro con taquillas de bocas de león, porque un personaje muerto y sepultado en una película, y por cuya desgracia se derramaron lágrimas de aflicción, reapareció vivo y convertido en árabe en la película siguiente… El gramófono, el teléfono, los globos cautivos, la llegada de Mr. Herbert y la industrialización del banano, que trajo topógrafos, agrimensores, ingenieros, etc. Y ya para ir terminando, en este punto se cierra uno de los círculos más importantes que sustentan la estructura de la novela, sobre todo desde el punto de vista que abordamos, y voy a citar el texto porque me parece que no tiene desperdicio: En el vagón especial llegaron también, revoloteando en torno al señor Brown, los solemnes abogados vestidos de negro que en otra época siguieron por todas partes al coronel Aureliano Buendía, y esto hizo pensar a la gente que los agrónomos, hidrólogos, topógrafos y agrimensores, así como Mr. Herbert con sus globos cautivos y sus mariposas de colores, y el señor Brown con su mausoleo rodante y sus feroces perros alemanes, tenía algo que ver con la guerra. Sólo este párrafo resume, desde el punto de vista sociológico, histórico, económico y político, lo que había sido Macondo, estableciendo un paralelismo crítico con la relación de poderes que se da en los Estados. García Márquez no pierde la oportunidad de ser muy crítico con los poderes fácticos, situando esta crítica en la ingenuidad del ciudadano de a pie.
Nos hemos quedado antes de llegar al final y me hubiera gustado hablar de Remedios, la bella. Fantástica, hermosa, sensual, muy poderosa. De Aureliano Buendía como héroe que sobrevive a su propia historia, de Úrsula, pieza clave y generadora de estabilidad, pero para eso están otros trabajos y la novela, a la que volveremos una y otra vez.

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4 Responses to “Cien años de soledad. El progreso de Macondo.”


  1. 1 diana jessica navarro navarro
    septiembre 5, 2012 en 11:51 pm

    no me gusto por su culpa me gane un 0.2

  2. mayo 12, 2013 en 10:11 am

    Hi there just wanted to give you a quick heads up and let you know
    a few of the pictures aren’t loading properly. I’m not sure why but I think its a linking issue.
    I’ve tried it in two different web browsers and both show the same results.


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