Archivos en la Categoría 'Comentario espectáculos'

27
abr
12

POST-IT. Cía Teatro Sotterraneo

POST-IT
CIA. TEATRO SOTTERRANEO (Italia)
27/04/2012

http:// www.teatrosotterraneo.it

Ficha artística
Creación colectiva: Teatro Sotterraneo
En escena: Sara Bonaventura, Iacopo Braca, Matteo Ceccarelli,
Claudio Cirri
Dramaturgia: Daniele Villa
Asistencia teénica Cleto Matteotti, Alessandro Ricciardelli, Marco
Santambrogio
Realización escénica: Camilla Garofano, Giovanna Moroni
Producción Teatro Sotterraneo/Fies Factory One
Coproducción: Centrale FIES
en colaboración con Teatro della Limonaia
con el apoyo de Teatro Studio di Scandicci – Scandicci Cultura

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Cuando el público lo pasa bien es tremendamente agradecido con la compañía que representa y así se ha podido ver en el aplauso que se le ha brindado.

Yo creo que hemos visto un espectáculo que tiene dos partes. Una primera, que me ha parecido la más interesante, en la que juegan con el espacio, con la creación vectorial de universos espaciales. Un juego conceptual muy cabalístico y que me recordó el poema La cifra, de Borges, en el que resume todo un concepto del equilibrio. Pero además, la creación favorece el juego caleidoscopico del movimiento y del espacio, multiplicándolo y dibujando algo parecido a ese cubo tan agobiante que sufren los personajes de la película El cubo (1997). Pero pronto dará un giro el espectáculo y romperá el laberinto espacial que ha creado para intentar introducir otro laberinto: el lingüístico y objetual, sin llegar a lograrlo. Los momentos que producen cierta comicidad son muy previsibles, aunque tenemos que reconocer la extraordinaria ejecución, su ingenio, su limpieza y su sencillez.

12
nov
11

Himmelweg, de Juan Mayorga. Cía La Ferroviaria

Himmelweg, de Juan Mayorga
Cía La Ferroviaria
Teatro Circo de Murcia
22/09/2011

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Himmelweg, de Juan Mayorga
Cía La Ferroviaria
Teatro Circo de Murcia
22/09/2011

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

La compañía Ferroviaria, bajo la dirección de Paco Macià, nos ofrece sobre el escenario la obra Himmelwerg, de Juan Mayorga.

En la actualidad vemos como se llenan las carteleras de títulos de prestigiosos y muy conocidos autores, procedentes de nuestra Historia del teatro y que tienen una presencia mayúscula en las aulas de bachillerato y en la Universidad, además de ocupar un lugar privilegiado en la memoria cultural de nuestra sociedad. Esto ya de por sí supone un amplio porcentaje de garantía de público, que no de éxito. Por eso, abordar un proyecto teatral desde la creación dramática y dramatúrgica contemporánea tiene todas las características del riesgo, tanto artístico como económico. Pero además, adentrarse por este terreno supone poner en valor el compromiso crítico que el artista tiene con la sociedad de su entorno y con su Historia, sobre todo con un texto como el de Mayorga. Esto no quiere decir que las otras opciones no sean válidas, sólo que esta tiene las características que enunciamos y otras que obviamos en estas notas por no ser objeto de estas líneas.

Paco Macià ha logrado una seña de identidad cultivada a lo largo de los años que lleva trabajando para los escenarios, además de tener plena confianza estética en su ideología expresiva. Un trabajo sin titubeos más allá de los propios del proceso de creación. No en vano lleva muchos años colaborando en los proyectos de La Ferroviaria el artista plástico Ángel Haro, y esta conjunción da como resultado que el espectador habitual sea capaz de identificar un estilo peculiar y propio.

El trabajo que nos ofrece La Ferroviaria está caracterizado por un uso abierto del espacio y por una escenografía deconstruida y exponenciada con elementos sueltos, entre los que destaca la rampa central, significando un camino hacia ninguna parte o bien, hacia el final, hacia los crematorios, en este caso la muerte. Esta sobriedad también se observa en el trabajo de interpretación, en el que contrasta la contención de los personajes judíos con la explosión –si podemos decirlo así- del representante de la Cruz Roja y del comandante, situándose en planos diferentes de significación, no solo por el contenido y semántica de su verbo, sino también por el trabajo interpretativo.

Paco Macià deja hacer en el proceso de creación al actor dentro de un plan preconcebido, para que haya fluidez de ideas y recursos. Quizá esta forma de abordar el trabajo es la que se esconde detrás de la aparente sencillez con la que se muestran todos los elementos y se construye el espectáculo, alejándolo de todo barroquismo escénico, tanto en la expresión como en la forma de presentar las ideas. Un aspecto que hace que el público se acerque más a la situación sin ninguna predisposición intelectual que pueda servir de barrera.

Esta obra de Juan Mayorga es un texto que podríamos situar dentro de la Literatura dramática historicista. Es una tragedia contenida donde los personajes que sufren –los judíos- son un elemento pasivo del destino, al contrario que el personaje trágico del teatro griego, que es un elemento activo que traza el camino que ya predetermina el propio destino.

Un observador de la Cruz Roja, en la II Guerra Mundial, se lamenta de no haberse dado cuenta de la realidad de los campos de concentración nazis en sus visitas de control. Un largo monólogo que da paso al juego teatral que se lleva a cabo en un campo nazis. La sumisión judía, el silencio, la falta de reacción, contrastará con la actitud irónica e invasiva del comandante, intentando organizar una obra de teatro interpretada por los propios judíos. El teatro dentro del teatro en uno de los marcos históricos más crueles que el hombre ha dado a la historia, tan solo comparable con el genocidio que supusieron Las Cruzadas entre los años 1095 y 1291.

El texto, tanto dramático como espectacular, responde a una compresión del esquema básico de la comunicación. El público de la sala pasa a ser un personaje más, convirtiéndose en la 2º persona a la que se dirigen el representante de la Cruz Roja y el comandante, rompiendo así la línea imaginaria que separa el escenario del patio de butacas, y poniendo al espectador en una situación activa dentro de la representación.

Este teatro, de corte historicista, como ya hemos indicado, se acerca a la estética del teatro documento, principalmente por la intervención del representante de la Cruz Roja, pero también está subrayado este aspecto por la documentación originaria que se nos muestra en el audiovisual. Los adjetivos calificativos para establecer los límites de una descripción siempre se muestran insuficientes: Teatro historicista, testimonial, teatro documento. Este texto no llega a ser ni una cosa ni otra en términos absolutos y, en cambio, participa de las características de estas calificaciones.

El trabajo de interpretación tiene dos niveles de protagonismo. En el primero de ellos encontramos al personaje que protagoniza el monólogo inicial y que César Oliva Bernal resuelve con un interesante dominio de recursos: El espacio, la expresión, el verbo, el movimiento y finalmente el público, al que convierte en el personaje al que se dirige, hurtando a este último la comodidad de la clandestinidad de su posición en el patio de butacas. El otro personaje que se encuentra en este apartado es el comandante, interpretado en las primeras funciones por David García y sustituido posteriormente por Toni Medina. Ambos aportan un elemento común aunque desde técnicas diferentes: La ironía y desde ahí la crueldad. David construye desde la farsa hacia un personaje de caracterización objetiva y realista. Su resultado es una agresividad y violencia a punto de explotar. Toni Medina aprovecha sus potentes recursos expresivos para regodearse en el doble juego irónico que le lleva a construir un personaje cuya violencia está en el control de la situación, en el ejercicio del poder sobre la vida de los judíos y sobre su miedo. En definitiva dos caminos distintos para llegar a un personaje con una misma caracterización. Aquí podríamos hablar de que, aunque hay una misma caracterización que se encuentra en un mismo campo semántico, los distintos niveles de contenido se sitúan en diferentes puntos de ese campo, lo que justifica los matices y diferencias creativas que aporta el actor de cosecha propia. En el otro nivel están los judíos, encabezados por Joan Miquel Reig, Eloisa Azorín y Javi Cuevas. La interpretación de este grupo se caracteriza por el silencio, por la contención, por la opacidad expresiva, cuyo resultado es la expresión del miedo y la rendición sin llegar a comprender la verdadera magnitud de la situación en la que se encuentran. Este aspectos nos recuerda a la obra de Heinar Kipphardt Joël Brandt, en la que ni los propios judíos son incapaces de entender el holocausto que se les avecina con la sombra amenazante de Auswitch sobre las cabezas de los judíos húngaros.

No quiero olvidar la imagen plástica final, que no por esperada es menos impactante, cuando los judíos van camino del crematorio o de las cámaras de gas, poniendo fin al espectáculo. En esta línea destacar la escenografía e imagen aportada por Ángel Haro, que contribuye a construir un espacio escénico claramente identificable, pero extraño, lejano, casi desdibujado, como una abertura descarnada a la soledad, el miedo y la incertidumbre de los prisioneros.

La música en directo aporta un espacio sonoro muy interesante, integrado por la música, pero también por la presencia de los músicos que a su vez hacen de personajes judíos en el campo.

Sólo una apreciación al espectáculo. Quizá la eliminación de alguna de las repeticiones aligeraría un poco el ritmo y como tal el tiempo final, de tal forma que unos 15 minutos menos es posible que beneficiaran la atención del público.

Finalmente decir que estamos ante un buen trabajo, que es un trabajo de largo recorrido, arriesgado artística y económicamente y que demuestra, una vez más, que el público es inteligente y que no es necesario la abundante baja comedia, la búsqueda de la carcajada fácil, el título por el título, para que el patio de butacas valore positivamente una puesta en escena como esta y otras muchas que esperamos que sigan viniendo.

10
may
10

32 RUE VANDENBRANDEN

Compañía: Peeping Tom (Bélgica)
Centro Párraga de Murcia: 07/08 MAY

“El espectacular y acrobático baile de los herederos de la gran tradición del teatro-danza belga. El anterior trabajo de la compañía consiste en la trilogía formada por las obras Le Jardin, Le Salon y Le Sous Sol. Esta trilogía cuenta la ruina de una familia de la aristocracia venida a menos. Cada parte se desarrolla en una estancia de la casa familiar que, a su vez, les da título. En la nueva obra, 32 rue Vandenbranden, Peeping Tom da un giro radical: desde el colectivo hacia el individuo, desde el espacio cerrado e íntimo hacia el espacio público. ¿Cómo se organiza la vida cotidiana? ¿Por qué reglas se rige y cómo vive el individuo con dichas reglas impuestas por la sociedad?.

Para este proyecto Peeping Tom cuenta con cinco nuevas incorporaciones. La contorsionista holandesa Sabine Molenaar hace gala de su flexibilidad junto a la bailarina de Flandes Marie Gyselbrecht. El bailarín inglés Joss Bakes y los coreanos Seoljin Kim y Hun Mok Jung completan un arco iris de danza que llega hasta el límite de las más variadas propuestas. La mezzosoprano Eurudike De Beul aporta su voz. “

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Me sobraba la nieve imaginaria, me sobraban las casas figuradas, me sobraba el telón de fondo… Pero los bailarines: Impresionantes. Ante la manía que se tiene algunas veces de expresar el espacio de una forma arquitectónica sin dejar que sea el propio movimiento el que lo cree y lo recree, me parece, en este caso sobre todo, una falta de dirección escénica por parte de Gabriela Carrizo y Frank Chartier, que son los que firman la propuesta.

Dicho esto y dejando aparte las cuestiones que me parecieron gratuitas y que sólo aportaban preciosismo espacial, me centro en el juego del movimiento.

Este trabajo es una muestra clara y evidente que hoy, la danza contemporánea, se nutre de bailarines cuya formación es muy diversa, incluso su origen no es el de la danza, creándose de esta forma un concepto de movimiento que transgrede el propio concepto del ritmo y de la danza, mezclando expresión corporal, circo, acrobacia, artes marciales, etc. Esta riqueza ofrece al bailarín un amplio abanico de recursos que el espectador recibe como una policromía de significados. Una extraordinaria variedad que conforma una partitura polifónica de movimiento.

El espectador se sitúa ante un juego de espejos cóncavos y convexos, como si estuviera situado en el Callejón del Gato, donde no sólo los personajes se distorsionan en un alarde de exhibición cirquense, sino que su propia alma y las relaciones que entre ellos mantienen se ven aquejadas de esa distorsión. Dejan ver así sus miedos, sus sueños, sus deseos, sus ansiedades. Un extraordinario esperpento lejos de la casposidad modernista que tan bien reflejó Valle Inclán.

No quiero dejar pasar la extraordinaria voz de Eurudike De Beul.

10
abr
10

MADELEINE

Compañía Muta Imago (Italia) // ESTRENO EN ESPAÑA
Centro Párraga de Murcia: 09/10 ABR

Esta joven compañía italiana ha empezado a despuntar en el teatro de vanguardia europeo gracias a obras como Madeleine, una espectáculo de luces y sonidos increíbles que genera un clima sombrío, un sueño opresivo lleno de agujeros. Un remolino de luz psicodélica en forma de teatro de sombras.

Ficha Artística:
Creación: Muta Imago
Dirección: Claudia Sorace
Drama / Sonido: Riccardo Fazi
Construcción: escenografía Massimo Troncanetti con l´aiuto di Luca Giovagnoli
Vestidos: Fiamma Benvignati
Actuación: Glen Blackhall, Chiara Caimmi, Irene Petris
Fotos de escena: Luigi Angelucci Laura Arlotti
Producción: Muta Imago 2009
Coproducción: Romaeuropa Festival en colaboración con el Festival de Ü”pera de Bassano, Artlink de Rumanía, con el apoyo de la Regione Lazio, Assessorato alla Cultura, Spettacolo eSport, Amat Marche / Premio Valeria Moriconi 2009, L’Arboreto – Teatro Dimora di Mondaino, Centrale FIES, Teatro Fondamenta Nuove Venezia, Citta ‘di Ebla, Kollatino Underground.>>

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Anoche, con el clamor del chipirrín y el aroma de la morcilla de fondo, pudimos disfrutar en el Centro Párraga de la obra Madeleine. Este espectáculo es un trabajo que se inserta de lleno en lo que se viene definiendo por la crítica Artes preformativa. Es un encasillamiento bastante pobre porque, este espectáculo –como otros de su estilo-, va más allá, un poco más allá, pero suficiente como para considerarlo algo distinto en cuanto a la pluralidad de fuentes que lo enriquecen. Desde los happening, el body art, el pop art y antes el dadaísmo, el constructivismo, el cubismo y el futurismo, han pasado muchas cosas y no todo es performance. Un término que empieza a utilizarse a comienzos del siglo XX y que hoy se ve enriquecido y desbordado por su propio contenido: Improvisación, inmediatez, teatro de movimiento, teatro danza, teatro de la expresión, teatro de la imagen… A veces la imperiosa necesidad de explicación que tiene el ser humano nos lleva a una clasificación infinita de términos y conceptos.
El espectador asiste, con una mirada claramente conducida, al desconcierto de dos personajes que basan su relación en el desencuentro. -Voy a obviar las palabras de explicación que da la compañía- La suavidad acuática de las imágenes del principio dejan paso a una mirada incierta e inquietante del personaje femenino para entrar en un juego de luces, sombras y movimiento que nos lleva de la mano a un universo caótico.
Las escenas en las que el personaje femenino se sitúa frente al público con la mirada desafiante, tensa, firme y a la vez serena, alzan una figura hermosa y atractiva que provoca inquietud. A su vez, arropada por un silencio tan cargado de elementos sonoros (esto es curioso) que son arrastrados de escenas anteriores, convierte la ausencia de sonidos en un silencio audible. Fantástico el momento en que este personaje se convierte, lentamente, en una sombra, en un recorte femenino, rompiendo así la tensión provocada.
Otro aspecto a destacar es el juego de sombras y luces, de sonidos y ritmos que forman una plasticidad que va desde el dinamismo de la imagen hasta la ruptura de esa cadencia para ir recreándose en sí misma, casi al modo de un caleidoscopio. Este aspecto, bajo mi opinión, da un aire cinematográfico que imprime un ritmo de desarrollo bastante trepidante, a pesar del uso de la quietud y el silencio.
Si tuviera que utilizar una palabra para definir la sensación que me ha producido el espectáculo, esa sería desconcierto, quizá provocado por la empatía o por los lazos de significación que la acción lanza al espectador.
Un tiempo de duración del espectáculo justo, quizá unos diez minutos menos evitarían algunas repeticiones o quizá, veinte minutos más abrirían la puerta a otras significaciones que, me da la impresión, se quedaron a mitad de camino.
Estaremos pendientes del próximo espectáculo de Muta Imago.

29
oct
09

LARRA. Un modelo de crítica peridística.

Introducir aquí, en este blog dedicado principalmente a la crítica de espectáculos, un artículo de crítica teatral de Mariano José de Larra, nos ha parecido interesante e ilustrador del estilo del “maestro”. El artículo trata de los comentarios que Larra publica en diario El Español con motivo del estreno en España de Aben-Humeya, de Martínez de la Rosa.

«Aben-Humeya», drama histórico en tres actos, nuevo en estos teatros. Su autor don Francisco Martínez de la Rosa
El Español, n.º 225, 12 de junio de 1836. Firmado: Fígaro.
Texto bajado de la Biblioteca Virtual Cervantes.

Mariano José de Larra

No hace muchos días que anunciamos la próxima representación de esta obra de un ingenio distinguido ciertamente en nuestra literatura moderna por sus obras anteriores, en las cuales ha adquirido lauros muy lisonjeros como erudito, como escritor didáctico, como hablista y aun como poeta; al anunciarla no quisimos en manera alguna prevenir el juicio del público, y sólo nos ceñimos a exponer que se había representado ya en París, y la especie de éxito de urbanidad y galantería que en aquella capital había logrado.

Parece sin embargo que nosotros no estábamos bien informados; posteriormente hemos visto y aun leído en el anuncio que del Aben-Humeya ha hecho la empresa de estos teatros, que «en los de París fue recibido con entusiásticos aplausos, y coronado con los honores del más positivo triunfo». Así sería, y nosotros nos apresuramos a dar la enhorabuena al autor y al drama; no se la hemos dado antes porque no sabíamos lo que en París había ocurrido. Pero después de leído el cartel, el cual debe saberlo como saben los carteles esas cosas, sería imperdonable en nosotros el menor asomo de duda; apreciando como apreciamos al autor, es para nosotros un alegrón el haber rectificado por esta vez nuestros erróneos datos; en lo sucesivo no nos volverá a suceder decir que no gustó en París; quedamos plenamente convencidos de que Aben-Humeya ha llegado a nosotros «precedido de una gran reputación adquirida dentro y fuera de España», es decir, europea.

Es verdad que en París no se ha representado demasiado el Aben-Humeya; y esto es claro: era preciso hacer de él, en atención a su mucho mérito, una gran distinción que lo diferenciase esencialmente de las demás cosas que gustan en aquel París; y como a cualquier drama que gusta le sucede representarse mucho, no quedaba más medio de distinguirlo que representarlo poco.

Y en Madrid ¿qué ha sucedido? Lo mismo que en París.

Ya muchas veces nos hemos quejado de la posición difícil en que se encuentra el periodista que tiene que juzgar a un hombre de mérito generalmente reconocido; bien se puede dar el caso que un hombre de un gran talento haga un drama de muy poco valor: esas cosas se ven todos los días; pero siempre corre el riesgo de parecer arrogante o envidioso el que acomete con un juicio crítico de un ingenio como el autor de Aben-Humeya, no estando como no estamos nosotros precedidos, ni aun seguidos, de ninguna especie de reputación adquirida dentro ni fuera de España.

Por esta vez, y bien considerado el Aben-Humeya, no corremos riesgo maldito de parecer envidiosos, por más que haya gustos que requieran palos. Pero en trueque tenemos otro tropiezo que nos detiene muy mucho. Cuando además de ser el autor hombre de pro en literatura, ha sido hombre de valía, políticamente hablando, es decir, cuando es ex ministro, es fuerza andarse con mucho tiento para decirle la verdad, si ésta es amarga. Siempre puede llevar visos la crítica de parcialidad. Por eso si nosotros fuésemos capaces de desear que volviese a ser ministro el señor Martínez de la Rosa, sería en esta ocasión, en que quisiéramos poder aparecer independientes, y decir francamente lo que de Aben-Humeya pensamos. El autor nos pone en el más duro compromiso. Cuando era ministro popular daba al teatro sus mejores dramas y, obligándonos a alabárselos, nos ponía en el aprieto de parecer aduladores; y ahora que no es ministro empieza a dar los peores, poniéndonos igualmente en el amargo trance de parecer enemigos suyos. Esto es por su parte poco generoso.

Resignémonos, sin embargo, con nuestra suerte, y evitemos con nuestra indulgencia toda murmuración y todo juicio temerario. Cuando escribimos «indulgencia» no queremos decir que daremos torcedor a nuestra conciencia, no; la crítica debe ser muy severa con los que se presentan y pasan en el mundo por modelos, para evitar que los que empiezan imiten sus defectos; sino es nuestro propósito advertir que será más lo que de nuestra opinión callemos que lo que digamos.

Conocido es el asunto histórico escogido por el autor, y tanto que fuera ridícula ostentación de eruditos disertar largamente sobre él; nosotros no estamos encargados de juzgar la historia, sino el drama. Desde luego confesamos la predilección con que miramos siempre ese género. En otra ocasión hemos probado, y hablando, si mal no se nos acuerda, del mismo autor, que el drama histórico es la única tragedia moderna posible, y que lo que han llamado los preceptistas tragedia clásica no es sino el drama histórico de los antiguos.

Dos géneros de composición pondríamos al frente de la literatura dramática: I.º Los hechos gloriosos o los funestos resultados de los extravíos de las pasiones, fundados en la verdad, que los hace ejemplos irrecusables, presentados a los hombres o para su imitación o para su escarmiento; éste es el drama histórico, o la tragedia antigua, no variando en las formas por caprichos de escuelas, sino por la variación que la diferencia de creencias y preocupaciones, de costumbres y de leyes, hace imperiosa en la literatura. 2.º Los vicios o ridiculeces personificados y fundados en la verosimilitud que les sirve de verdad, presentados para lección o deleite; ésta es la comedia dicha clásica, y caída en desuso por las formas estrechas y lánguidas en que la han querido encerrar los preceptistas, pero susceptible en nuestro entender de nuevo interés, y de ninguna manera agotada, como se dice vulgarmente.

El cuento fantástico, hijo de la imaginación del autor, y en que no se deducen los hechos imperiosa y precisamente de los datos admitidos en la base del argumento, ese hecho inventado y vestido en forma de drama, en el cual el espectador puede concebir a cada acción otra consecuencia que la que le atribuye el ingenio, ese que no tiene verdad histórica en su favor que convenza, ni más verosimilitud que una concesión gratuita, ése es el verdadero género bastardo.

Y en cuanto a las disputas de las escuelas y pandillas, como las vemos estribar, más que en el fondo, en las formas, nos será permitido reírnos de ellas, en atención a que creemos que las formas son variables hasta el infinito, porque siempre habrán de seguir la indicación del espíritu de la época. El poeta escribe para ser entendido, y mal pudiera serlo el que no se sujetase al lenguaje, al modo que tienen de revestir sus ideas aquellos que han de aplaudirlo o censurarlo.

Suele tener el drama histórico el inconveniente de dar destruido el interés al espectador, que conoce ya el desenlace de antemano, y el no menor de hacer hablar personajes de quien ya la imaginación se ha formado una idea, difícil de superar por el poeta; sólo el artificio y el gran talento del autor y la elección de un hecho, aunque histórico, algo oscuro pueden hacer triunfar el ingenio. En el argumento de Aben-Humeya el autor ha huido perfectamente de esas dificultades. Pero en cuanto al artificio, poco feliz nos parece haber estado, y de esto se convencerá cualquiera por poco que medite el plan.

Los moriscos de las Alpujarras se rebelan en el reinado de Felipe II, y eligen por jefe a Aben-Humeya, último vástago de la antigua dinastía; degüellan a los cristianos que alcanzan en un limitado espacio de terreno, y se constituyen independientes. Muley-Carime, suegro de Aben-Humeya, reprende y ataca los excesos; dos de los principales rebeldes desaprueban la precipitación con que se eligen rey antes de tener reino, y la arrogancia con que el elegido acepta el prestigio y la autoridad real. Aprovéchanse de la blandura de su suegro para desacreditarle y tildarle de traidor a los ojos del vulgo, fácil de fascinar, envolviendo a Aben-Humeya en la ruina de su deudo.

El capitán general de Granada envía a Lara a intimar la rendición a los rebeldes; Lara es asesinado, y sobre él se encuentran pruebas de las relaciones que conserva Muley-Carime con los castellanos. Aben-Humeya, en la alternativa de castigar a su suegro o perderse con él, le envenena, pero tarde; la facción contraria se ha apoderado ya de su palacio y Aben-Humeya perece víctima de la sedición.

Pobrísimo es el artificio, ningún interés presenta, ningún resorte dramático, ni nuevo ni viejo. Una sola escena hay en él, aquella en que Aben-Humeya echa en cara a Muley su delito; ninguna pasión domina, ningún carácter prepondera, ningún hecho importante se desenvuelve; el estilo mismo es generalmente inferior a otras obras del autor: ¿dónde está el fuego de la creación?

Y vamos a lo más importante. Un personaje histórico oscuro no puede ser digno del teatro sino cuando sus hechos llevan envueltos en sí el éxito o la ruina de la causa pública. Pero ¿cuál es aquí la causa pública? ¿Cuál es la lección moral o política que ha querido darnos el autor con la muerte de Aben Humeya? Si hubiera probado que los moros rebeldes perdieron su causa por la desunión que dejaron introducirse entre ellos, grande objeto era éste, y aun oportuno; pero para eso era preciso haber continuado el drama, era preciso habernos dado el resultado de la tal desunión. Porque habiéndolo dejado en la muerte de Aben-Humeya, la lección que resulta es que cuando uno quiere ser rey no debe tener por suegro a un moro que escriba a un cristiano. ¡Profunda lección por cierto! Por tanto Aben-Humeya no es un drama hecho, sino una exposición de un drama por hacer. Si hubiera empezado por donde acaba, el autor hubiera tal vez llegado a hacer un drama. ¿Por qué se acaba en el tercer acto y no continúa? Si el objeto es Aben-Humeya, represente una pasión, un carácter, una situación; si no ¿quién es él y qué significa su muerte para ocuparnos una noche entera? Si es la rebelión morisca, ¿qué importa que muera Aben-Humeya?

En la manera de buscar los efectos teatrales nótanse medios ya explotados por el autor y por otros. En el primer acto varios conjurados se quejan diciendo cada uno una frase a su vez, como en La conjuración de Venecia. La elección de Aben-Humeya nos recuerda el Pelayo de Quintana; la degollación de los cristianos en el templo y una conjuración estallando en medio de una diversión popular, entre gente sencilla, ajena de que la muerte está tan cerca de la vida, y el dolor del placer, es contraste ya presentado en La conjuración. En el diálogo, igual afectación de sensibilidad y ternura, igual afectación de sencillez que degenera a veces en trivialidad, como el «déjame», que en tono de marido dice a su cansada mujer Aben-Humeya, y que arrancó risas. No pasaremos sin embargo en silencio el elogio debido a un efecto teatral bien entendido, como es el sonido de la campana de los cristianos, aprovechado para inflamar los ánimos por Aben-Humeya en la cueva. Empero ¡bueno fuera que autor de tanto ingenio no hubiera acertado a producir en todo un largo drama cosa alguna que de alabar fuese!

Después de lo que llevamos expuesto, fácil es conocer que no creemos que Aben-Humeya dé gloria alguna a su autor. Felizmente tiene obras que le han colocado ya en un puesto muy distinguido; y nosotros, por su gloria misma, no quisiéramos que le hubiese dado la importancia de escribirlo de nuevo en castellano, una vez que ya en francés había salido flojillo, como el santo de Zamora, cuya historia tenemos contada en uno de nuestros antiguos artículos. Porque no faltará malicioso que a propósito de eso recuerde el soneto célebre contra una composición escrita por Lope en cuatro lenguas, que empieza:

Hermano Lope, bórrame el sone-
de versos de Ariosto y Garcila…

y concluye:

Y en cuatro lenguas no me escribas co-
que supuesto que dices boberi-
te vendrán a entender cuatro nacio-

No seremos nosotros los que hagamos tal aplicación, si bien por otra parte, ¿quién pudiera darse por ofendido de participar de las vicisitudes de Lope?

Hase puesto en escena Aben-Humeya con un esmero digno de mejor drama, y no han contribuido poco a entretener a los espectadores el país nevado, el órgano, los villancicos, la cueva, los muchos moros que andaban por aquellas sierras, el palacio y el negro improvisados de Aben-Humeya, y el nuevo telón de intermedios, presentado con tanta coquetería y tan buenos efectos de luz.

Por esta vez la empresa merece los mayores elogios, y no se los queremos escasear. No ha sido tan buena la representación, si se exceptúa al señor Latorre. Romea mayor no ha entendido el papel, y le ha hecho sin dignidad ni color; mucho sentimos dar este disgusto a un actor que tan frecuentemente se hace acreedor a nuestros elogios. Y reasumiendo nuestra opinión, concluiremos diciendo que al acabarse la función sale uno todavía con deseos de drama, a cuyo propósito contaremos al autor, si nos lo permite, una anécdota que nos hizo reír la primera vez que la oímos.

Un periodista francés, hombre de mérito y buen gusto, andaba perseguido por un conocido suyo, que estaba empeñado en llevarlo a comer a su casa. Era el periodista gastrónomo además, y no hubo de parecérselo tanto el obsequioso anfitrión. Rehuía, pues, cuanto le era posible prestarse al ofrecimiento; escapósele empero un día decir que se iba a comer a la fonda, delante del otro, que andaba acechando siempre una ocasión semejante. Fue forzoso pagar la imprudencia y condescender aquel día. No se había engañado el periodista, y la comida fue reducida como las esperanzas. Toda ella se volvió platos de adorno, mudanzas de cubiertos, entremeses y ramilletes. Acabada que fue, quiso el anfitrión dar a su huésped una prueba de su buena voluntad, y díjole levantándose: «Ya sabe usted la hora a que se come en casa y lo que se come; cuando usted guste podemos repetir este buen rato». A lo cual respondió sentándose de nuevo el desgraciado que se sentía vacío: «¡Oh amigo mío, pues entonces, si a usted le parece, puede usted disponer que se repita ahora mismo!».

24
oct
09

PARTITURA PER MINESTRONE

PARTITURA PER MINESTRONE
Concerto per assoli… ché il mondo é proprio un fenomenale minestrone!
23 de octubre de 2009
Compañía Danzalabor (Cerdeña- Italia)
Festival Alter Arte. Festival de arte emergente Región de Murcia

Intérpretes: Evelina Ambu, Aldo Canessa, Nicole Cefis, Roberta Cossu, Paola De Felice, Ilaria Gallus, Gerardo Gouveia, Lucrezia Maimone, Elisa Melis, Annalisa Rocca y Jorge Sese.
Coreografía y Dirección: Simonetta Pusceddu.
Dirección de luces: Gianni Melis con la colaboración de Enrico Sau.

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NOTAS DE CAFÉ.
Fulgencio M. Lax

El Festival de arte emergente Región de Murcia tiene muchas bondades que son muy rentables para el arte escénico contemporáneo, pero también para una ciudad como Murcia. La primera parte no voy a entrar a comentarla porque desbordaría los términos de estas notas y lo dejaré para otro momento. En cuando a la segunda afirmación tengo que decir que Murcia ha crecido en su configuración urbanística en varios aspectos, pero sobre todo en la creación de unas plazas extraordinarias que, de alguna forma, han devuelto la calle a los “peatones”. Es extraordinario ver cómo se llena la plaza de Santo Domingo, la plaza de Europa o la plaza de la catedral. Otras plazas con más o menos fortuna, esperan ese empujón para ser ocupadas literalmente, por el ciudadano. Por eso me parece extraordinario que un Festival como este se celebre en la calle, donde la gente joven y menos joven se agolpa alrededor de un escenario medio improvisado para ver un espectáculo y/o asistir a una instalación. Esto es, para un neófito urbanístico como yo, uno de los síntomas más importantes de que una ciudad está viva.

La tarde noche del pasado viernes 23 de octubre tuvimos la oportunidad de ver en la plaza de la Universidad (tan bella y tan lejana por el momento) el espectáculo de la compañía de danza sarda Partitura per minestrone. Un trabajo de un extraordinario aire popular en el marco agrario pero de una concepción y ejecución muy contemporánea. No hay metafísica ni laberintos sicoanalíticos sin salida. Una expresión artística basada, no solamente en la danza, en el sentido particular del término, sino también en una fina y elegante técnica de movimiento. La puesta en escena responde a una elaborada partitura, donde todo está muy equilibrado y donde el espacio escénico es arrastrado por los bailarines de un extremo a otro, como un globo de agua que se mueve en virtud de la presión que se ejerce sobre él. Y es que la acción tan plástica de este trabajo va recorriendo todo el tatami como una cinta agitada alrededor de él. Ritmo sería la palabra resumen.
Minestrone es un trabajo de expresión mediterránea, donde casi se puede respirar el mar. Unos colores blancos, rojos, morados, azul marinos, con una iluminación exclusivamente lateral (desde la izquierda del espectador y con contras desde el suelo) nos sitúa geográficamente en el campo, en el trabajo y relación directa con el día a día del campesino. Es una dramaturgia muy contemporánea que busca establecer su marco en la tradición, demostrando que la metafísica tan centroeuropea en este terreno, no tiene la exclusividad de la expresión contemporánea.

Si rastreamos un poco la trayectoria de esta compañía descubrimos una larga experiencia en trabajos de calle, sobre todo espacios característicos, tales como ruinas, museos, edificios emblemáticos, etc. Un especial trabajo que une la danza con la arquitectura, ya sea natural o por intervención del hombre. La función que pudimos ver tenía el fondo de la puerta de acceso a la Facultad de Letras (incomprensiblemente –para el ciudadano- cerrada desde hace algunos años). Un extraordinario telón de fondo que aporta belleza al espectáculo y, en este marco, significado a una plaza tan desierta en otros momentos.

30
sep
09

La omisión de la familia Coleman, de Claudio Tolcachir

LA OMISIÓN DE LA FAMILIA COLEMAN
30 de septiembre de 2009
Compañía Timbre 4 (Argentina)
XL Festival de Teatro de Molina de Segura

Abuela: Araceli Dvoskin
Meme: Miriam Odorico
Verónica: Inda Lavalle
Gabi: Tamara Kiper
Mario: Lautaro Perotti
Damián: Diego Faturos
Hernán: Gonzalo Ruiz
Doctor: Jorge Castaño

Asistente de dirección: Macarena Trigo
Producción ejecutiva: Maxime Seugé – Jonathan Zak
Libro y dirección: Claudo Tocachir
Iluminación: Omar Possemato
Premios:
Mejor espectáculo de teatro off. ACE 06
Mejor obra argentina. ACE 06
Mejor dirección. ACE 06
Mejor actor de reparto: Lautaro Perotti. Premios Trinidad. Guevara 06
Mejor actriz de reparto: Ellen Wolf, “ “ “
Mejor obra original. Fiesta Nacional del teatro 06
Mejor actriz, Miriam Odorico. Fiesta Nacional del teatro 06
Mejor obra. Revista teatro XXI 05
Mejor espectáculo. Fiesta provincial de Teatro 05
Mejor montaje teatral. Premios Notodo.com (España) 2008
Mejor Montaje Internacional. Círculo de críticos de Arte de Chile. 2008

NOTAS DE CAFÉ.
Fulgencio M. Lax

No entiendo tanto premio y el espectáculo que he visto. Tampoco llegué a entender muy bien la reacción del público que aplaudió y entró de lleno en los “chistes”, pero esto no lo voy a discutir porque el público es soberano y, consciente o inconsciente, siempre lleva razón. Un texto ingenioso con oportunas ocurrencias. Me quedo sin palabras.

27
sep
09

DAR PATADAS PARA NO DESAPARECER

DAR PATADAS PARA NO DESAPARECER
26 de septiembre de 2009
Compañía: Colectivo 96º
Coproduce Centro Párraga

Vera Waltser
Septiembre de 2008
Previa
Festival Alt 2008
Estreno
17 de abril 2009 Sala María Plans (Fábrica TNT)

Ficha: Lidia González Zoilo; David Franch; Mónica Pérez Blanquer. Con la colaboración de Vera Waltser y Vicente Arlandis.
Música
Roger Puig y (((J)))
Video y edición: Gorka Bilbao.
Fotografía
Marí Luz Vidal
Iluminación:
Ana Rovira
Atrezzo
Mercé Moreno
Alberto Pastore
Vestuario
Marta Pelegrina
Coreografía
Laura la bicha
Maquetación y diseño de libro
Rogelio Pérez
Alex Escrich
Cabeza
Pere Thomás
Una coproducción de Colectivo 96, Teatre Lliure, Centro Párraga y CAET (Fábrica TNT), y colabora Lézarap’art
Coproduce: Centro Párraga
Comentario: Diario de Fulgencio M. Lax

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NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Varias preguntas me surgen al comienzo de la temporada en el Centro Párraga con un espectáculo como este. Un trabajo calificado de analítico en el marco del teatro-conferencia. A pesar de las palabras que le dedico a continuación, entiendo que el trabajo dramatúrgico abre ciertas fronteras significativas y de trabajo, posibilidades de creación hacia caminos sicológicos propios de lo que en otras épocas se llamo sicodrama. Propone una ruptura conceptual de la cuarta pared más allá de toda posibilidad técnica, aunando voluntades entre público y escenario. Desde esta óptica la programación es atrevida y corre un riesgo importante. Un riesgo obligado y que la programación, a largo plazo, agradecerá. En este riesgo está el valor de comenzar el trimestre con Dar patadas para no desaparecer.
En octubre de 2008 escribía un comentario sobre Después de mi, epitafios, obra también del Colectivo 96º (Se puede ver en este blog publicado el 18/01/2009). He releído el artículo y observo que no tengo nada distinto que decir, que no encuentro en este nuevo espectáculo nada que supere al de comienzos de 2009. Sólo añadir que un buen director de escena, con las extraordinarias ideas presentadas, hubiera podido ofrecer un buen espectáculo. En todo momento estuvimos ante una dramaturgia perdida, sin rumbo, objetivo o subjetivo, positivo o idealista. Un caos fortuito fruto de las carencias más que de las intenciones. No basta decir que esto no es un espectáculo, que es un proceso, que es teatro-conferencia, para salirse de la estela del propio concepto, estemos más o menos cerca del concepto metateatral. Son sólo palabras, la realidad está en que es espectáculo, es representación, es teatro, otra cosa es en qué estadio se sitúa el trabajo. Pobre concepto tienen los propios creadores cuando desde el comienzo tienen que decirle –explicar- al público que “esto no es un espectáculo” es sólo un proceso. Un proceso que no hay que olvidar que ellos venden al público como un hecho acabado y terminado, y así lo recibe el público que asiste.
No puedo añadir nada más que el empobrecimiento de una fórmula propia que imitan y repiten sin aportar nada nuevo.

dar patadas

09
jun
09

Los Carcas, de Carlo Goldoni

LOS CARCAS
de Carlo Goldoni
Dirección Javier Mateo
Lugar: Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia
Fecha: 8,9,10 y 11 de junio de 2009

Reparto
(por orden de intervención):
Felice: Concha Esteve; Lucietta: Gema Galiana & Nuria García; Margarita: Eva Torres; Lunardo: Cesar Bernad Maurizio: Antonio de Béjar; Felippeto: Paco Pardo; Marina: Mercedes Dato; Simon: Juan Ángel Serrano Masegoso; Canciano: Pablo Gomis & Javier G. Soler; Ricardo: Toni Medina; Criada: Gala Guardiola & Nuria García & Gema Galiana.

Ficha artística:
Traducción y Versión: Edi Liccioli & Javier Mateo; Vestuario: José Rubio; Caracterización y arreglos vestuario: Ana Dolores Peñalva; Mobiliario: Silvano Liccioli & Francisco García Vicente; Iluminación: Luisma Soriano; Regidor: Javier Galindo

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Ilustradoras las palabras de introducción que nos aporta el director de la obra, pero nosotros vamos a ir un poco más allá y vamos a hablar como espectadores “ingenuos” y sin intenciones del espectáculo que hemos visto. En primer lugar voy a destacar el espacio que inaugura este espectáculo en la ESAD de Murcia. Un patio ya utilizado para realizar funciones (Por ejemplo, este mismo trabajo se hizo ya hace 3 años en el mismo lugar), pero ahora con la diferencia de que se han instalado unas gradas y se ha ubicado, espacialmente, al público, fijando así el lugar y la disposición más allá de la provisionalidad con la que se ha estado trabajando en ese mismo espacio. Algo por lo que hay que felicitar a los responsables, porque en la Escuela se le ha ganado terreno al mar, hemos ganado un espacio más para las Artes Escénicas. Pero esta buena nueva aporta algunas particularidades. La primera es la imposición espacial del escenario. Magnífica y peligrosa imposición arquitectónica de un patio que ofrece todos los rincones del mundo, todas las capas espaciales (horizontales y verticales), abriendo y limitando a la vez la concepción espacial del espectáculo. Un nuevo espacio que va a exigir claridad de ideas al director, pero también le va a obligar a correr riesgos y a trabajar al máximo con la imaginación. Disposición a la italiana, pero rota por esas capas a las que me refiero. Otro aspecto importante es el primer plano, el plano general y el plano americano, por utilizar términos cinematográficos. Los personajes entran por un lateral o los vemos venir desde el fondo, de una distancia de más de 30 metros, desde lejos, acercándose y “entrando en cuadro”, pero empezando su escena desde el comienzo. Este aspecto le da un extraordinario volumen al movimiento y contribuye a crear la atmósfera del adentro y del afuera sin ningún tipo de ocultamientos al espectador, aportando una significación dramática desde la propia concepción del espacio. El espectador de teatro está acostumbrado al plano general, pero aquí tenemos la oportunidad de asistir al primer plano, donde el actor se muestra, cuerpo a cuerpo, con el público. El espectador lo tiene encima, lo siente respirar, puede ver sus pupilas, incluso en su alma de personaje intuye la efervescencia de su conflicto. Aquí no valen engaños, no valen trazos gruesos, no valen las sobreactuaciones porque hasta el silencio es escuchado por el patio de butacas (sobre todo las cuatro primeras filas). Este aspecto me fascina y en Los Carcas se borda esta cercanía.

Concha Esteve (Felice), César Bernad (Lunardo) y Eva Torres (Margarita), magistrales. Un trabajo soberbio de interpretación. Felice se convierte en el hilo conductor del espectáculo y establece un tu a tu con el público con un extraordinario dominio de un espacio tan difícil. Es el primer personaje que sale a escena y su tono mesurado, explicativo, amable, dominante, inteligente, da el tono sosegado al comienzo y dará marco a las escenas más tensas entre el resto de personajes, sobre todo al atormentado Lunardo. Lunardo es el carca conductor y César Bernad vuelve a encarnar a este personaje haciendo un magnífico trabajo de interpretación, en el que una vez más nos da una lección de teatro manejando todos los recursos a su alcance: voz, gesto, cuerpo. Su trabajo sirve también para dar apoyo a todo el reparto, que se ve muy arropado cuando él les da la réplica. Margarita es un personaje a caballo entre Lucetta y Lunardo, a veces sirve de réplica a Lunardo, otras es una pieza más del engranaje que teje Felice y otras cobra expresión independiente como mujer consciente del “maltrato” y encierro que sufre en su casa. Eva, muy atenta a estas transiciones, las controla y domina desde el juego, lo que la convierte en un personaje dinámico y muy ágil.

Juan Ángel Serrano Masegoso encarna al personaje de Simón. Un experimentado hombre de teatro que aparece como nuevo en el terreno de la interpretación. Su participación es fruto de su relación de amistad con el director Javier Mateo, pero también como testimonio de compromiso con un proyecto de la ESAD de Murcia desde la humildad y desde el intenso trabajo que ha realizado para poder estar a la altura del espectáculo. Realmente ha sido un acto de valentía que ha dado unos muy buenos resultados. Cuando asistí al ensayo general lo vi tenso, rígido, cargado de responsabilidad. En el estreno lo vi relajado, dentro del espectáculo, con la única responsabilidad de divertirse. Creo que él se divirtió, lo pasó bien, miró de frente al público y dominó sin titubeos su espacio y su tiempo. Lo que transmitió al público fue juego y diversión. Mercedes Dato encarna al personaje de Marina, esposa de Simón. Una responsabilidad especial porque la actriz que hizo este papel hace tres años (Isolina) hizo un gran trabajo. Mercedes ha ido ganando terreno hasta llegar al día del estreno conformando un tipo muy a su medida y ofreciendo un gran resultado junto a Concha Esteve y Eva Torres.

Hay dos personajes doblados, el de Lucetta y el de Canciano. Lucetta es doblado por Nuria García y Gema Galiana. Las dos son actrices de absoluta garantía. Lo que puedo decir de una sirve para la otra, en el bien sabido caso que cada una aporta sus maneras y su propio estilo. Ambas tienen muy claro que están jugando, que su personaje no es nada ingenuo, que guarda el deseo y, además lo expresa. Contrasta con el de Margarita y en ese juego, junto a Eva Torres y César Bernad, despliegan todo un abanico de recursos de interpretación (voz, gesto, cuerpo, intención, etc.) que hacen de sus intervenciones un trabajo de altura. Canciano es doblado por Javier Soler y Pablo Gomis. Una diferencia importante en la experiencia y formación actoral. El primero se estrena en este terreno y el segundo, además de una larga experiencia, viene de trabajar como payaso nada menos que en el Circo del Sol. Esta diferencia en el doblete hace importante este proyecto, en el que el director ha tenido que hacer un sobre-esfuerzo, que no desmerece para nada el valor y el trabajo de Javier Soler para estar a la altura del espectáculo. (De Pablo Gomis hablaremos en otro momento)

No hay personajes menores, sino trabajos mejor o peor hechos. Lo que si es cierto es que sí que hay personajes cuya aparición e intervención es menor. El personaje de Ricardo es interpretado por Toni Medina de la forma a la que nos tiene acostumbrados: Con brillantez. La prueba está en que maneja sin ningún problema ese primer plano del que hablábamos al principio, tanto de cara al público como dentro de la escena. Es un actor de garantía con sus cualidades y con su trabajo. Felippeto es interpretado por Paco Pardo, un joven actor con una interesante trayectoria, que aporta su experiencia y en lo que vuelvo a incidir: El juego, y aquí Paco Pardo realiza un muy buen trabajo. Finalmente, el personaje de Maurizio, padre de Felippeto, es interpretado por Antonio de Béjar que, conocedor de todos los trucos y vericuetos del cómico experimentado, realiza una interpretación sobria y al servicio de las exigencias de su personaje.

Los carcas, un espectáculo dirigido por Javier Mateo, cuyos trabajos se caracterizan por el cuidado en el detalle, el equilibrio entre los elementos y la conformación de las dimensiones(o unidades) al objetivo del espectáculo. No hay nada al azar, todo está pensado y muy justificado. Una representación que tiene detrás un profundo estudio de la forma y del contenido de la época que él logra introducir en su trabajo, pero que a la vez la moderniza, tanto en el contenido como en la forma, siempre buscando el respeto al texto, a su origen, a su historia al servicio de algo que parece evidente pero que muchas veces es difícil como es el concepto de espectáculo.

En definitiva, pudimos asistir, una vez más, a un hermoso y divertido espectáculo en un nuevo espacio que, esperamos, albergue nuevas propuestas escénicas para las maravillosas noches de primavera y verano murcianas.

39

24
may
09

Música para Alquibla

MÚSICA PARA ALQUIBLA
Murcia Tres Culturas
Cuartel de Artillería. Sábado 23 de mayo de 2009
Alquibla Teatro – Salvador Martínez – Mal de ojo – Cuarteto Saravasti

PROGRAMA
PARTE I
EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO de William Shakespeare (2000)
DESIERTO DEL CAJITÁN
ALHAMA
A LA LUZ DE LAS ESTRELLAS
NOCHE DE SAN JUAN
SON COMO SON
PARTE II
LAS BODAS DE FÍGARO de Beaumarchais (2004)
OBERTURA
TEMA CON VARIACIONES
NOCTURNO
MINUETTO
PARTE III
PASO A NIVEL de Fulgencio M. Lax (1999)
LA REINA DEL BULEVARD
EL FANTASMA DE CANTERVILLE de Oscar Wilde (2002)
SWING FINAL
PARTE IV
ORESTÍADA (2006)
LOS VIENTOS DE AULLIDE
ELECTRA
LAS ERINIAS
EPÍLOGO
LAS AMISTADES PELIGROSAS de Laclos (2008)
SCHERZO
PARTE V
BODAS DE SANGRE de García Lorca (2003)
CALIMA
MADEJA
LA NANA
LA NOVIA
DEMONIOS
DESPIERTE LA NOVIA
CANCIÓN PARA UNA FIESTA
LA LUNA Y LA MUERTE
CANTO AURORO
FINAL
SALVE AURORA
(Amanece un nuevo día)

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Una noche que se aventuraba especial se diluyó en tan sólo diez minutos a causa de la lluvia, que se encargó de acortarla y romper la magia con la que había comenzado el concierto Música para Alquibla, en el marco del Festival Murcia tres culturas y en el conjunto de actividades que celebran los 25 años de Alquibla Teatro. No obstante, los 30 minutos que pudimos disfrutar de este espectáculo fueron realmente especiales. Comenzó con la música que se utilizó para Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. Si las imágenes y la textura de aquel espectáculo respiraban, por sí solas, Mediterráneo por todos sus poros, la música de hoy, con Salvi –grande- a la cabeza, nos trasladó nuevamente a las costas del Mare Nostrum, a su temperatura, al bronce de la piel, a su escarcha, en definitiva a su aroma. ¿Puede ser que llegáramos a oler a azahar? Fue impresionante el trabajo musical sobre el escenario. A continuación, El Cuarteto Saravasti abordó la música de Las bodas de Fígaro, de Boumarchais y apenas los violines y el chelo alzaron el vuelo, comenzó la lluvia y nos dejó a todos un poco desolados. Allí acabó todo. El público no se lo podía creer y los artistas, aún después de estar el escenario con unos centímetros de agua, querían continuar. Técnicamente era peligroso y allí se puso fin al espectáculo.

Una pena. La miel se nos quedó en los labios porque la fiesta, el espectáculo, iba hacia arriba. Antonio Saura, junto con los actores de la compañía, nos había preparado un trabajo lleno de sensibilidad, de recuerdos, de sensaciones, de poesía. Lo poco que pudimos respirar de ese trabajo fue, simplemente, fantástico. Entre bambalinas se quedó más de la mitad del espectáculo, pero en el público ya se había iniciado el camino por el recuerdo y las sensaciones que nos habían dejado todos los espectáculos que en estos últimos 25 años nos ha ofrecido Alquibla Teatro.




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