Archivos en la Categoría 'Migración y teatro'

10
abr
09

Waxtaan, de Germaine Acogny y Patrick Acogny

WAXTAAN
Compañía: Jant-Bio
Procedencia: Senegal
Coreografía: Germaine Acogny, Patrick Acogny
Lugar: Mercat de les flors (Barcelona)
Fecha: 28/03/2009

Dansa i arts del moviment

Coreògrafs Germaine Acogny, Patrick Acogny
Ballarins Ciré Beye, Bertrand Saky, Mohamed Abdoulaye Kane, Assane Abib Sow, André Dramé, Abdou Diop, Daouda Camara Ndao, Mamadou Baldé; substitut Ibrahima Ndiaye
Músics Oumar Fandy Diop, Ndeye Seck, Pape Badara Fall, Abdoulaye Diop, Ousmane Sene, tots ells de l’École des Sables
Disseny illuminació Horst Mühlberger
Tècnic llums Peter Bellinghausen
Escenografia Patrick Acogny
Vestuari Patrick Acogny, Germaine Acogny
La creació coreogràfica de Germaine Acogny i Patrick Acogny sempre té en compte les propostes dels intèrprets.
Producció Off/Elsinor
Coproducció Château Rouge, Annemasse; Fundació Prince Claus, Països Baixos; Foundation for Contemporary Arts, subvenció de 2004; Le Grand Théâtre de la Ville, Luxemburg; Het MuziekTheater, Amsterdam; S.E.B.T. 3ème Monde, Toulouse

NOTAS DE CAFÉ
Fulgencio M. Lax

Ocho bailarines y cinco percusionistas que hicieron las delicias de todos los que ocupábamos las butacas del Mercats. La mezcla de escenas de texto (breves) con las extraordinarias, trepidantes y exóticas coreografías, conformaron un espectáculo variado y muy completo.
Danza africana por bailarines africanos, pero con un bellísimo exponente contemporáneo que une la tradición con la actualidad, poniendo en un primer plano de creación parte del folclore de diferentes países africanos. No en vano, la compañía Jant Bio, desde que fue creada en 1996 la Ecole des Sables – Centro Internacional de Danzas Tradicionales y Contemporáneas de África, ha mantenido el compromiso de trabajar desde la danza contemporánea africana manteniendo unos lazos muy directos con sus raíces. Por otro lado tengo que destacar que la directora de esta compañía, Germaine Acogny, ocupó gran parte de su formación junto a Maurice Berjat.
Todo es espectáculo, incluso las pausas entre coreografía, montado todo casi a modo de tablado flamenco, donde los “bailaores” se sientan a “palmear”, a acompañar los ritmos musicales y al bailarín. En sillas africanas de dos piezas, que servían también de escenografía, recortadas por un ciclorama, únicos elementos que visten la escena junto a una mesa que sacan un par de veces, se establecían las pausas o los cortes entre coreografías. Un ritmo trepidante de tambores que llevaban a los bailarines a pisar fuerte el suelo, como queriendo significar lo terrenal, su pertenencia a la tierra, como anclados con profundas raíces. Un ritmo que hacía circular la sangre a gran velocidad, incluso la de un público que se dejó llevar por un acompañamiento con golpes de mano, movimientos de pie o, los más significativos, de todo el cuerpo. Pero además, los bailarines y músicos llevaban un vestuario occidental, trajes de chaqueta, corbata, camisa blanca, que contrastaban con su movimiento, su coreografía, su danza y el anclaje folclórico que presentaba el espectáculo. No es este el límite del trabajo de Germaine Acogny, pues junto a todo esto respiramos un horizonte abierto de influencias donde la coreografía integra aires occidentales, situándose en pleno centro de la danza contemporánea.

jant-bi

16
ene
09

Ombasi

OMBASI , la mirada del otro.
Fulgencio M. Lax

La migración es hoy un fenómeno de una desafortunada actualidad y que tiene su origen en las circunstancias económicas que afectan al tercer mundo. El emigrante nace cuando hay un individuo que se ve obligado a buscar una franja de supervivencia que no encuentra en su lugar de origen. No es una cuestión aislada, sino que podríamos decir que es un proceso global en el que convergen distintos aspectos, sobre todo económicos. Y cuando se inicia este proceso, este movimiento social, comienza, de forma imparable, una transformación en la comunidad en la que se combina lo económico con lo social y lo cultural. El primero queda fuera de este artículo y respecto a los segundos se abre un importante abanico que para que despliegue todas sus palas han de pasar varias generaciones que consoliden su asentamiento. Los cambios iniciales que se perciben tienen que ver con las necesidades primarias, como la gastronomía, el vestuario y, posteriormente, el folclore, sin olvidar el importante papel que juega la lengua introduciendo nuevos vocablos y formas lingüísticas. Aspectos que sirven de refugio al inmigrante frente a una comunidad que le es ajena y, en algunos casos, hostil. , y cuyas relaciones convivenciales en un inicio lo ignoran.
Pero este es el comienzo de un cambio imparable, porque es el hombre quien lo inicia y no las estructuras sociales. En una geografía como la mediterránea, con una gastronomía tan fuerte y tan arraigada, asistimos en la actualidad a una situación generada a mediados de los 80, en la que se comienza a experimentar un incremento de los productos exóticos en la alimentación (frutos, carne, condimentos, etc.), pero también en la exhibición de un vestuario autóctono que hace tan sólo unos años se escondía bajo una apariencia occidental. Por otro lado nos encontramos con nuevos empresarios originarios de estos grupos migratorios, que han pasado de ser simples asalariados al autoempleo y sector empresarial. Una iniciativa que asienta y asegura la permanencia de esta nueva realidad . Además, hoy es habitual ver en los colegios una hermosa variedad de razas, pueblos y religiones. Una convivencia que tiende a la pluralidad y en la que están creciendo las nuevas generaciones. Quizá la presencia de manifestaciones artísticas, más allá del folclore inmediato que el inmigrante trae consigo, tarde un poco más en aparecer. Y no digamos si nos referimos a modos de expresión concretos y tan específicos como es el teatro.
A 31 de marzo de 2008 residen en España 4,192.835 extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia en vigor. Esto supone un incremento del 5,37% respecto al 31 de diciembre de 2007 . Si tenemos en cuenta que esta cifra se refiere sólo a los que tienen tarjeta o autorización de residencia en vigor, el número es bastante más elevado si sumamos las cifras de los que no tienen autorización. Esta situación nos dibuja un panorama de crecimiento caracterizado por profundos cambios en la geografía social. Por tanto no es una cuestión circunstancial, sino que el propio paso del tiempo nos va demostrando que es una situación de alcance y de amplio futuro.
Como testigo del hombre en su propia historia, el teatro es uno de los indicadores histórico-sociales más importantes y fiables que existen. La perspectiva de la Historia nos arroja datos desde este medio de expresión de un incalculable valor.
La distinción de los temas tratados por el teatro se encuentra realmente en la sincronía de su propia génesis como drama. Así pues, no existen temas exclusivos a los que el Arte escénico preste especial atención. Aquí, en el tema que nos ocupa, el de la migración y desde la óptica del que tiene que abandonar su país en busca de trabajo, encontramos seis momentos fundamentales a los que se ve sometido:
1. El que marcha
2. El que queda
3. El viaje
4. El que llega
5. El que recibe
6. Los recuerdos.
Evidentemente estos son sólo puntos de calado entre los cuales hay una importante y variada franja de cuestiones que afectan a este fenómeno y cuyos límites no son taxativos. Estos apartados los encontramos de forma explícita e implícita en toda la Literatura dramática que centra su atención en esta circunstancia.
La emigración española tardó algún tiempo en verse reflejada en nuestra dramaturgia y ser llevada al escenario. Desde el comienzo de recuperación social que se inicia tras nuestra guerra civil, hubo que esperar dos décadas para que el teatro español se hiciera eco de la situación migratoria del país. Tres textos paradigmáticos de la época y que se sitúan en la década de los 60 son La camisa, de Lauro Olmo, El caraqueño, de Martín Recuerda y La vendimia de Francia, de Rodríguez Méndez. Tres obras que se mueven en el marco de la estética realista de la época.
Estas tres obras que hablan, cada una de ellas desde una focalización distinta, de cómo la migración afecta y desestructura al individuo, a la familia, y por ende, a una comunidad; reflejan a la sociedad española de la época, totalmente sumida en una crisis postbélica, en la que el futuro era bastante incierto, viéndose obligada a buscar una estabilidad fuera de nuestras fronteras.
En 1962 la sociedad española estaba caracterizada, principalmente, por la emigración. Es el año en el que Lauro Olmo estrena La camisa, con puesta en escena de Alberto González Vergel. Un texto que nace con una incisión crítica muy importante, pero también con una evidente actualidad.
Los personajes de La camisa se debaten entre marcharse o quedarse.
Juan dirá: ¡Un céntimo! ¡Un solo céntimo que consiga traer yo a mi casa y no hay huída para nadie! ¡Que quede bien claro!
Y es que la emigración era sinónimo de huída, de escape de una situación económica insostenible.
En otro momento de la obra:

JUAN.- …()… Iré a ver al patrón y le diré que se invente un tajo pa mí, que aguante el chaparrón conmigo, que no quiero, ¡Que yo no quiero irme!

En cambio, su mujer Lola está totalmente decidida.

LOLA.- Tos queremos irnos a alguna parte. Tos menos el estúpido de tu padre, que no sé qué espera.

Con motivo del estreno de La camisa, Carlos Muñiz escribirá en la revista Primer Acto, nro. 32 de 1962: Aquí está la cuestión, el origen del problema: EL HAMBRE, una circunstancia que se ha convertido en la cualidad de muchos pueblos. Un aspecto, a veces despreciado, que ha de estar cubierto para poder dar el salto a la interacción cultural y social.
En 1995, el propio González Vergel, volvió a poner en escena la obra de Lauro Olmo, pero España ya no es ese otro que sale fuera en busca de trabajo, sino que ahora se ha convertido en un país receptor de emigrantes. Son ilustrativas las notas que Antonio Morales introduce en el programa de mano de esta reposición:

En La vendimia a Francia, escrita por Rodríguez Méndez en 1961, los personajes se encuentran hacinados en una casa muy estrecha y en condiciones lamentables, poniendo a prueba la capacidad de aguante en una situación extrema, en la que se bordea la frontera con lo primario y los mínimos necesarios para la supervivencia. Aspectos estos que hoy los podemos ver en la situación en que viven algunos inmigrantes en nuestro país. De 1969 es la obra de José Martín Recuerda El caraqueño, cuyo tema central es la emigración española a Latinoamérica, en concreto a Venezuela. Al igual que en La camisa, también encontramos dos posturas antagónicas. Por un lado el inmovilismo de Gabriel, el padre, frente a los deseos de progreso de su hijo Emilio.
Escuchamos decir a Emilio:
<>
Saltando las fronteras geográficas y temporales, de los que se marchan también escribirá el autor mejicano Hugo Salcedo en su obre El viaje de los cantores (1990). Una noticia publicada en el diario mejicano La Jornada, de 3 de julio de 1987, en la que se da cuenta de la muerte de 18 mejicanos que intentaban ingresar ilegalmente en los Estados Unidos, sirvió a Salcedo para construir su obra en clave de tragedia, en la que las mujeres, al final, quedan solas, como una de las consecuencias más terribles de la emigración, además de la muerte de estos emigrantes. Les oiremos decir al final:

CORO DE MUJERES.- ¡Pobres de nosotras, tan viejas, pobres de nosotras, tan solas, tan viejas y tan solas!

Este mismo autor escribirá en el año 2002 la obra corta Invierno, que nos cuenta el viaje peligroso y trágico de dos jóvenes emigrantes por el desierto fronterizo entre Méjico y Estados Unidos. Y es que la problemática migratoria se extiende de una forma común en las zonas afectadas. En la misma geografía, Edeberto Galindo Noriega escribe Lomas de poleo, obra en la que, además del marco migratorio, trata los feminicidios sucedidos en Ciudad Juárez. Otro texto, en este caso de la autora chiguagüense Guadalupe de la Mora Covarruvias, es Almas de arena, y cuyo tema central es la muerte de “los mojados”, nombre que reciben los que se adentran en la frontera de Méjico con América del Norte. De esta misma temática es el texto del autor español Juan Carlos Rubio, Arizona . Una obra en la que destaca el odio social y el racismo. George y Margaret son dos turistas americanos que acampan en el desierto de Arizona con un violento objetivo: Proteger con las armas la frontera con Méjico. No en vano pertenecen a la organización Minutemen, creada en el año 2005 con voluntarios armados para proteger las fronteras de Estados Unidos de la entrada de inmigrantes ilegales.
Jorge Mateus, autor ecuatoriano, aborda en su trilogía COMO SOMOS el problema de la migración en su país y lo hace desde tres ópticas distintas en tres obras diferentes: Con estos zapatos me quería comer el mundo, El pueblo de las mujeres solas y La noche de los tulipanes. En la primera de ellas centra su atención en los éxitos truncados de los que emigran, quedando en un mundo de soledades y sinsabores, en un mundo de fracaso personal, familiar y social. En la segunda obra, nos expone este autor quiteño, la profunda soledad en la que quedan las mujeres jóvenes y ancianas cuando los hombres emigran. La angustia de no saber qué ha sido de ellos, el miedo a la soledad y al futuro, sumen a las protagonistas en un terrible estado de incertidumbre. La última obra de esta trilogía es un homenaje a los sueños de cientos de personas que intentan viajar ilegalmente en barcos clandestinos. La obra recurre a personajes ecuatorianos surgidos de noticias y reportajes publicados por los medios de comunicación, aunque bien podrían ser habitantes de cualquier lugar del mundo.
Aura, Emilia, Moira, Ernesto y Lucas son fantasmas que atraviesan la escena, se mueven, a veces bailan, pero sobre todo sueñan, porque soñar no cuesta nada y es lo único que nadie les puede prohibir. Como resumen de esta trilogía y exponente de la desestructuración que supone el comienzo del camino migratorio, recuperemos las palabras del personaje de la abuela en El pueblo de las mujeres solas, que entroncan con el final de la obra de Salcedo.

ABUELA.- Ayer se quedaron muchas mujeres solas en este pueblo.

Si España era en los años 60 un país emigrante, donde los ciudadanos se marchaban en busca de trabajo, y la desmembración social era una característica generacional. Hoy los papeles se invierten y la sociedad española, no sólo ha dejado de ser un país generador de emigrantes, sino que se ha convertido en uno de los más importantes receptores, de tal forma que este sector supone un pilar económico básico, en cuanto a aportación de mano de obra, de la economía española.
España era con La camisa de Lauro Olmo una sociedad de emigrantes. En el año 1992 , de la mano de Ignacio del Moral y con la obra La mirada del hombre oscuro , se inaugura para la dramaturgia española este cambio de rol señalado. Una familia española se encuentra en una playa desierta con un hombre negro llamado Ombasi, que acaba de llegar a España en patera. La familia se ve obligada a pasar la noche en la playa con este inmigrante y su compañero ahogado al intentar llegar a nado a la playa. Independientemente de los temas y subtemas que se encuentran en este texto, existe un tema central de capital importancia, como es el de la comunicación y el miedo a lo desconocido. En esta obra, Ignacio del Moral ya adelanta la responsabilidad que va a tener el ciudadano español en el marco de su estructura familiar y social, para acoger la avalancha de cambios que trae el fenómeno migratorio.
Otra obra significativa en los comienzos dramatúrgicos en los que España es un país que recibe emigrantes, será Alhan , de Jerónimo López Mozo. En esta obra el inmigrante llega a la ciudad y se enfrenta a un entorno hostil. Ya no es el que viaja sino el que llega. El juego que nos propone el autor a partir de la fragmentación en escena, que va desde la sociedad magrebí a la sociedad española, combinando y cambiando geografías, nos ofrece una visión completa de todo el recorrido que hace un inmigrante desde el Norte de África. Este paso es significativo a la hora de tomar el pulso al fenómeno socio-económico de la migración y abrir, para nuestra dramaturgia, una focalización distinta y actual del fenómeno migratorio en relación con la posición que hoy ocupa la sociedad española.
Una vez que el inmigrante está en la península, su situación es muy frágil convirtiéndole en objetivo de todo tipo de abusos. Por un lado está el laboral, administrativo, social, pero por otro está el que ejerce cierto tipo de violencia callejera sobre el que es diferente, sobre ese otro al que no se conoce ni se comprende. De este abuso nos habla Carles Batlle en su obra Tentación (2004). En esta historia el choque de culturas es brutal pero los intereses sentimentales que unen a los dos personajes llevarán a que Aixa rompa con su estancamiento cultural y se enfrente directamente a su padre. El cielo estrellado sobre nosotros, del autor de Sarajevo afincado en España Hadi Kurich, nos habla del abuso administrativo que sufre su protagonista, enfrentándose a la mafia que maneja la documentación de los más desprotegidos. En Carne de tabla (2003), de Fulgencio M. Lax, se aborda la dificultad de encontrar trabajo y el enfrentamiento a un color diferente de la piel de nuestro vecino. También se pone de manifiesto el esfuerzo que realiza ese otro por normalizar su situación convivencial. Irán surgiendo textos que poco a poco conformarán esta línea dramatúrgica, como el de Juan Pablo Vallejo, Patera , donde el tema central es la muerte de los emigrantes ahogados en las aguas del Mediterráneo. Las palabras del sepulturero nos remitirán a una situación terrible y dramática:

SEPULTURERO.- Señora, lamento informarle que ha ocurrido un accidente en las costas de Tarifa el pasado día veinticinco. La mar estaba cruzada y el viento era implacable… Afuera, en la mar, lejos de todo refugio, la barca trataba inútilmente de llegar a tierra. Las aguas enfadadas, los tripulantes temerosos. Una ola gigante lanzó al agua todas las ilusiones y las voces se inundaron de tristeza.

Términos como patera, cayuco, ahogado, refugiado, inmigrante, subsahariano, magrebí, latino, rumano, indocumentado, ilegal se harán cotidianos con una clara dirección significativa: La migración.
Además, junto a estos textos que tratan directamente la problemática migratoria, existen otros que de forma colateral se centran en otras cuestiones incidentales, pero no por eso de menor importancia. Son obras cuyo eje vertebrador es la violencia callejera dirigida a los que parecen diferentes. Yolanda Pallín, en su obra Lista negra (1998), a través de una estructura lingüística fragmentada que tiene como unidad de esa fragmentación a la frase, nos sumerge en un ritmo de imágenes cuyo único referente es la violencia:

Y un reconocimiento de ruina
Te voy a partir la cara como no me sueltes
Vendremos mañana cuando llevemos el mapa
Vendremos con más gente
Con los nuestros
Hemos venido solos esto no es una guerra de guerrillas
Somos un ejército la cabeza y las manos
Mañana mañana mañana
Eres un mierda eres un mierda vamos a divertirnos joder
No ves a los negros con sus putas a los moros con sus putas
A los malditos chinos con sus zorras amarillas
Primero fueron los hombres
Primero cualquier hombre diferente
Esas cosas se ven no hace falta candil
Tú ya me entiendes
Los que siempre han estado aquí
Los que veníamos echando desde siglos
Los que vivían en casas de cartón y de chapa
Aquellso a los que siempre mantuvimos alejados los distintos
…/…
Entonces nacieron nuevas plagas se abrieron las fronteras
Los dejaron entrar.
Una violencia urbana que, con otro estilo, está presente en Salvajes (1997), de José Luis Alonso de Santos, o en Cachorros de negro mirar (1999), de Paloma Pedrero. Pero también encontramos algunos indicios bastante explícitos de esta violencia en textos ya mencionados como La mirada del hombre oscuro y Alhán.
Pero todavía estamos muy lejos, aún hoy, en 2008, de que la emigración sea algo más que un tema en nuestra dramaturgia y no una fuente de aportación de otras formas, de otras vías y de otras estéticas. Quizá haya que esperar a que las nuevas generaciones, gestadas en esa nueva sociedad caracterizada por una extraordinaria y maravillosa impureza, nos muestren el fenómeno migratorio y todas sus consecuencias culturales, religiosas, económicas, como algo normalizado en todos los aspectos de la vida social.




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