14
Oct
17

LOS HANGARES DE LADY MACBETH, de Fulgencio M. Lax

LOS HANGARES DE LADY MACBETH Murcia/2014 (1M y 2H)

Fulgencio M. Lax

Aquí está el teclado. Los espectros vienen una y otra vez y los cadáveres

ya no desaparecen al caer la noche. Están ahí. Los veo a diario y me

hablan, pero no los entiendo. 

Yo soy el rey. Repite conmigo. Yo soy la reina. 

La magia hace que la miseria suba por las murallas del castillo.

Mira, Macbeth, mira cómo suben los harapos y los cadáveres.

Y esa hilera brillante son las vísceras colgantes.

Vienen los muertos, Macbeth, vienen los muertos. 

En la revista Anagnorisis está publicado el texto completo con un artículo sobre el proceso de creación:

http://www.anagnorisis.es/pdfs/n13/FulgencioM.Lax(130-161)n13.pdf

Una versión de la obra Macbeth, de Shakespeare, escrita a partir de un proceso de destilado de significados y forma que me ha permitido fragmentar el universo shakespiriano para recomponerlo en otro, dependiente de aquel, pero situado en una realidad contemporánea. El resultado es una especie de retablo desordenado, que ofrece un recorrido algo caótico por los espacios de la avaricia, el miedo y la conspiración. También por el silencio y la conciencia que desembocan en la tiranía de los reyes que expolian a su pueblo.

Podría parecer, en algún momento, que hay alguna referencia a la monarquía española. Es sólo figuración literaria.

 

 

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13
Oct
17

Fragmento capítulo XXXII de la 2ª parte de el Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Javier Lorente me pide que elija un fragmento del texto cervantino y escriba un texto sugerido por las palabras de Don Miguel para una exposición titulada El cautivo de la hermosa herida. Aquí está el fragmento y a continuación mis humildes palabras.

 

(Fragmento del capítulo XXXII de la 2ª Parte de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.)

DE LA RESPUESTA QUE DIO DON QUIJOTE A SU REPREHENSOR, CON OTROS GRAVES Y GRACIOSOS SUCESOS

¡Válame Dios! –dando una gran voz, dijo a este instante el duque–. ¿Quién ha sido el que tanto mal ha hecho al mundo? ¿Quién ha quitado dél la belleza que le alegraba, el donaire que le entretenía y la honestidad que le acreditaba?

¿Quién? –respondió don Quijote–. ¿Quién puede ser sino algún maligno encantador de los muchos invidiosos que me persiguen? Esta raza maldita, nacida en el mundo para escurecer y aniquilar las hazañas de los buenos, y para dar luz y levantar los fechos de los malos. Perseguido me han encantadores, encantadores me persiguen y encantadores me persiguirán hasta dar conmigo y con mis altas caballerías en el profundo abismo del olvido; y en aquella parte me dañan y hieren donde veen que más lo siento, porque quitarle a un caballero andante su dama es quitarle los ojos con que mira, y el sol con que se alumbra, y el sustento con que se mantiene. Otras muchas veces lo he dicho, y ahora lo vuelvo a decir: que el caballero andante sin dama es como el árbol sin hojas, el edificio sin cimiento y la sombra sin cuerpo de quien se cause.

No hay más que decir –dijo la duquesa–; pero si, con todo eso, hemos de dar crédito a la historia que del señor don Quijote de pocos días a esta parte ha salido a la luz del mundo, con general aplauso de las gentes, della se colige, si mal no me acuerdo, que nunca vuesa merced ha visto a la señora Dulcinea, y que esta tal señora no es en el mundo, sino que es dama fantástica, que vuesa merced la engendró y parió en su entendimiento, y la pintó con todas aquellas gracias y perfeciones que quiso.

En eso hay mucho que decir –respondió don Quijote–. Dios sabe si hay Dulcinea o no [en] el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y éstas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son: hermosa, sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje, a causa que sobre la buenasangre resplandece y campea la hermosura con más grados de perfeción que en las hermosas humildemente nacidas.

 

Busqué los espacios que dibujan la geografía fronteriza del infinito, donde poder construir nuevas geometrías con vértices que apuntan en todas las direcciones. Sólo encontré un lugar en el que los cilindros se convierten en prismas, los prismas en cubos y los cubos en esferas, las esferas en mares, los mares en océanos y los océanos en profundos desiertos que se llenan de agua una y otra vez. Allí supe que habita la imaginación y la verdad, el sueño y la vigilia, la ficción y la realidad. Me tuve que adentrar por caminos que al momento eran transparentes y llenos de una luz cegadora, y otras veces se volvían oscuros e imposibles de atravesar. Vi profundidades llenas de diccionarios y gramáticas apiladas en lugares inaccesibles, escritas en lenguas de una extraña caligrafía. Pude escuchar palabras de amor que se iban vaciando al tiempo que cambiaban de color, como un arco iris que se va anillando sobre sus mismos círculos cada vez más pequeños. Las nubes apenas recortaban un trozo de cielo porque el otro era un profundo abismo que se iba convirtiendo en pasado a una velocidad incontrolable. Don Alonso Quijano, con la mirada fuerte y serena, sujetaba las riendas de todos los huracanes. Y gritaba a los vientos para que no torcieran los árboles, para que no arrastraran toda la arena que cegaba a las multitudes y las hacía irreconocibles. Porque las cosas -decía -da igual que sean o no ciertas. Si son hermosas, viven dentro de uno y son ese espacio infinito que nos llena de  luz y nos mantiene en ese lado del cielo que no es abismo y que avanza dejando atrás las oscuridades del pasado, lo demás no importa nada. Sólo así podremos llegar al futuro. 

13
Oct
17

Sancho Panza, escudero famoso que acompañó a Don Quijote resolviendo entuertos por los caminos de España.

Sancho Panza, escudero famoso que acompañó a Don Quijote resolviendo entuertos por los caminos de España.

Fulgencio M. Lax

Sancho04Sancho, se encuentran limpiando y cuidando las armas de su amo, las riendas de Rocinante, la silla, su relincho. Recuerda con nostalgia los años pasados junto a Don Quijote y los recuerda con tanta fuerza, que algunos pasajes se hacen verdad, incluso la sombra de su amo le acompaña en la ralidad de esos recuerdos. Junto a él está su hija Sanchica, ya buena moza, cosiendo sayas y unos calzones. 

(Sancho, con el yelmo de Don Quijote en la cabeza, está simulando un combate imaginario recordando a los acontecidos con su amo. La armadura le está pequeña, el yelmo se le cae, incluso un ligero pedo se le escapa entre las piernas. Don Alonso sonríe en un pequeño rincón de la memoria.)

Se estrenó el 4 de junio del 2000 con el siguiente reparto:

Sancho Panza: Antonio MM; Sanchica; Rocío Bernal; Voz de don Quijote: Antonio Morales. Bajo la dirección de Encarna Illán. 

EsFoto02te es uno de los texos de encargo que con más placer he escrito.Después de unas conversaciones con mi amigo Antonio MM (Antonio Martínez Muñoz), que venía de interpretar a un extraordinario Lazarillo de Tormes, me propuso realizar algo similar, pero con Don Quijote. En un principio la idea me pareció excesiva y tardé un año en contestarle y presentarle un primer boceto. Este trabajo me sirvió para reencontrarme con la obra cervantina y abordarla desde una perspectiva distinta a la de un simple lector. Los personajes, todos los personajes, eran suceptibles de adquirir corporeidad en el proyecto.

En mi memoria tenía la obra de Alfonso Sastre, El viaje infinito de Sancho Panza, y pensé que quizá, si escondía a Don Quijote detrás de los recuerdos de Sancho Panza me podría mover con más libertad y alejarme un poco del hecho literario, acercándome más a la humanidad de los personajes para establecer lazos directos con el espectador. En realidad esto es teoría porque función tras función pudimos ver que estos personajes están inmersos en nuestra memoria colectiva y se actualizan casi a diario.

Pero el encargo era de Antonio MM y estaba convencido de que él haría un extraordinario Sancho. Y así fue. El trabajo de interpretación de MM fue magistral. Rocío diseño una Sanchica fresca, ágil de pensamiento y dejando entrever que ella era un poco el resultado de la herencia del texto de Cervantes, como todos nosotros. Encarna Illán realizó una puesta en escena llena de aciertos que fueron justificados con el éxito que tuvimos en este proyecto.

Sancho, ya en los últimos días de su vida, es cuidado por su hija Sanchica. Sigue teniendo ese voraz apetito y esa extraordinaria capacidad para ver la realidad desde los rincones más terrenales. No pierde en ningún momento su sentido del humor, que junto con la ternura y la paciencia con la que lo cuida su hija, hacen de este texto una comedia entrañable. Pero su avanzada edad le hace tener grandes lapsus en la memoria y, una especie de demencia senil, le hace confundir las cosas hasta el punto de llegar a creerse, por momentos, que es Don Quijote. Al final, cuando exhala su último suspiro, será su amigo y compañero Don Quijote, quien venga a recogerlo y acompañarlo en el más allá.

Con esta representación se puso en marcha la compañía Icono Teatro, que fundé junto a mi amigo Miguel Serrano. Pronto sus obligaciones empresariales le llevaron a dejar la empresa. En el año 2009 di por finiquitado el proyecto.

08
Oct
17

el puesto, de fulgencio m. lax

EL PUESTO

Fulgencio M. Lax

(En una parte del escenario está la mitad del mundo. En la otra parte el resto. En una parte el miedo, la supervivencia, la intranquilidad y la incertidumbre. En la otra parte también. En una parte hay un hombre. En la otra también. 

Los dos apuntan

Los soldados Horacio y Galván se encuentran perdidos cada uno en su puesto de vigilancia acompañados, tan sólo, por las ordenanzas, el temor, la soledad y un difuminado recuerdo. 

Ambos visten uniformes tres tallas más de las que les corresponden y el vestuario hace evidente que son de ejércitos distintos. Realizan las mismas acciones de forma simultánea: Levantarse, hacer los ejercicios de estiramiento, besar la bandera, saludar a un superior, izar la bandera, rendir honores a la bandera, desayunar, orinar y comenzar la tarea de vigilancia. Todo es muy marcial, muy militar, pero por el ojo de una cerradura se ve claramente que los dos personajes están bajo la carpa de un circo con sus venas al aire libre.) 

Está obra fue traducida al portugués por Luis Alonso, director de Oco teatro laboratorio. 

Tension(Numa parte do palco está a metade do mundo. Na outra parte o resto. Numa parte o medo, a sobrevivência, a intranqüilidade e a incerteza. Na outra parte também. Numa parte há um homem. Na outra também.

Os soldados Horacio e Galvão se acham perdidos cada um no seu posto de vigilância, acompanhados só pelo regulamento militar, o temor, a solidão e uma vaga lembrança. 

Ambos vestem uniformes três talhas a mais das que correspondem e o figurino faz evidente que são de exércitos distintos. Realizam as mesmas ações de forma simultânea. Acordar, fazer os exercícios de aquecimento, beijar a bandeira, cumprimentar um superior, içar a bandeira, tomar café, fazer xixi e começar a tarefa de vigilância. Tudo é muito marcial, muito militar. (Mas pelo olho da fechadura se vê que os dois personagens estão embaixo de uma carpa de circo com suas veias ao ar livre). 

El puesto fue escrito a partir de la guerra de la ex Yugoslavia y tiene el mismo origen cronológico que El vendedor, pero parte de la búsqueda de una respuesta a una pregunta diferente: ¿Qué hace que un hombre se convierta en desconocido para sus vecinos hasta el punto de ser el protagonista de la aniquilación de los mismos? En una noticia de tv de la época, ya terminando la guerra, contaban que en una de las calles de Sarajevo vivía una familia que tenían a un vecino que era panadero, viudo y cuyo hijo pequeño iba al colegio junto con el de ellos, ya que tenían la misma edad. La madre de esta familia, al ver el horario tan a contracorriente que llevaba su vecino y ya que su hijo pequeño pasaba muchas horas solo, le propuso que comiera en su casa, que durmiera allí y ella, de madrugada, cuando el padre regresara de la panadería, se lo llevaba para que terminara las horas de sueño en su propia cama y junto a su padre. Luega ella lo recogería junto con su hijo y lo llevaría al colegio. El padre viudo lo vio muy bien y, muy agradecido, aceptó. Hasta que llegó la guerra. El viudo fue nombrado jefe de una brigada encargada de “limpiar” de bosnios toda su calle. Y empezó por sus propios vecinos: Fusiló al padre y a los hermanos mayores. Permitió que sus soldados violaran a la madre y la hija. Del niño pequeño nunca se tuvieron noticias de su paradero.

Esta terrible anécdota, junto con otras similares, son las que se esconden detrás de la obra El puesto, que no es otra cosa que un alegato contra cualquier guerra. Es una obra que descarna lo terrible que es una guerra civil en la que dos soldados de ejércitos contrarios, que custodian sus correspondientes puestos de vigilancia,  se encuentran y no se reconocen como tales enemigos, entablando así una relación de amistad que por momentos se pone en peligro por sus continuas sospechas. La obra está escrita en claves del teatro del absurdo llegando, en algunos momentos, a lo grotescos. Jerónimo López Mozo, después de la representación que se hizo en el teatro Bellas Artes de Madrid (23/09/2004) decía:  Algo hay en ellos que remite a los absurdos y divertidos diálogos para besugos que se publicaban en La Codorniz. También, a la primera escritura de Fernando Arrabal, pero, sobre todo, a los disparatados sketches radiofónicos de Gila en torno a la guerras y a sus protagonistas.

Esos divertidos diálogos trasladan al patio de butacas el conflicto, poniendo de manifiesto la fragilidad del hombre como objetivo de manipulación y de cómo, en el espacio en el que los personajes son dueños de sus acciones y de sus pensamientos, sin ser intoxicados por nada ni por nadie, se muestran generosos y solidarios.

El estreno de esta obra en el teatro Romea de Murcia coincidió en febrero de 2003 con el comienzo de la guerra de Irak y la traicionera participación de España. El aplauso fue muy emocionante  y tuvimos un gran éxito. El trabajo artístico de Toni Medina y Andrés Ariza, bajo la dirección Javier Mateo, fue de una gran intensidad y calidad muy reconocida por el público.

05
Oct
17

Por la patria, de Fulgencio M. Lax

POR LA PATRIA

Fulgencio M. Lax

(Un Guardia Civil jubilado, un cigarrillo casi consumido entre los labios, barba de varios días y un traje que había conocido mejores tiempos. Nuestro personaje mira sin pudor uno de los momentos más tristes de la reciente Historia de España: Los últimos fusilamientos que ordenó Franco y que se ejecutaron el 27 de septiembre de 1975, unos meses antes de morir el dictador. )

Por la patria es un monólogo breve que pertenece, junto al también monólogo Palabras de un diario, al ciclo Memoria de un fusilamiento con textos más extensos como Al paso alegre de la paz y La noche más larga.

El argumento, en el que el personaje es totalmente inventado,  es simple: Las palabras de uno de los guardias civiles que participaron en los pelotones de los últimos fusilamientos franquistas del 27 de septiembre de 1975. Un guardia que no sólo cumplió con las órdenes sino que expresa ahora, una vez pasado el tiempo, el placer de haberlas cumplido.

La idea que se esconde detrás de este monólogo no es la de mostrar a un público complacido el dibujo de un personaje atroz, sino intentar trasladar al espectador esa atrocidad para que no quede impasible. Por eso no hay arrepentimiento sino ensañamiento con los recuerdos, pero también hay mediocridad y momentos muy ruines en las palabras y actitudes de este personaje.

Este ciclo es uno de los más dolorosos que he escrito.

26
Sep
17

Los motivos del alma. Reflexión sobre el ciclo Memoria de un fusilamiento

LOS MOTIVOS DEL ALMA. Últimos fusilados por la dictadura franquista. 

Fulgencio M. Lax

Cuando empecé a escribir sobre los últimos fusilamientos del franquismo, que tuvieron lugar el 27 de septiembre de 1975,  tenía una idea muy general de lo que fue aquel terrible acontecimiento. Tan sólo contaba con los datos históricos y un conjunto de sensaciones lejanas. Los textos Al paso alegre de la paz, La noche más larga y los dos breves monólogos Todo por la patria y Palabras de un diario, son el resultado de una relación dialéctica con la historia y los recuerdos. He intentado bucear en las sensaciones que tuve con aquellos recién cumplidos 14 años, pero sólo me he encontrado con el miedo y la perplejidad de apenas un adolescente. Es lo único que puedo recordar y lo identifico con el terror que me han producido siempre las historias que, sobre la guerra civil española, contaba mi abuela en aquellas largas noches de verano en su casa de la huerta murciana. Inmediatamente después de los fusilamientos comenzó la guerra del Vietnam y fue la primera vez que experimenté un terror en directo, pues las noticias comenzaban a llegar de forma gráfica y casi inmediata, a la televisión. Después fue la guerra civil de El Salvador, que también tuvo una difusión gráfica muy extensa. Recuerdo aquellos años con un miedo silencioso.

Tengo recuerdos vagos y quizá la memoria me engañe y lo disfrace todo, pero cuando me enteré de que uno de los fusilados, José Luis Sánchez Bravo, tenía tan sólo 21 años y que había sido enterrado en Murcia, todavía sentí más cerca el acontecimiento y el miedo.  Entonces tenía yo unos 16 años. En la moto del hermano de un amigo nos fuimos al cementerio de Nuestro Padre Jesús. Quedé impactado de la historia que se ocultaba en el interior de aquella tumba. Años después, en 1992, en un examen para ocupar una plaza de profesor de dramaturgia en la ESAD de Murcia, coincidí con Vicky Sánchez Bravo, hermana de José Luis. Ella optaba a una plaza para dar clases de voz. No podía dejar de mirarla intentando escudriñar aquellos terribles momentos de septiembre de 1975 ¿Cómo los pudo vivir niña que comenzaba a entrar en la adolescencia? ¿Y su familia? ¿Cómo se pudo llevar después todo aquel silencio? Recuerdo también un comentario que leí en prensa y que se me quedó grabado durante muchos años. Hoy lo reproduzco con bastante dolor: <<Bueno, menos mal que a estos no les han dado garrote y los han matado de un tiro.>> Entonces me parecieron palabras aterradoras pero ahora, cuando las recupero en la memoria, me parecen de un primitivismo sin límites.

A los 14 años sí que era consciente de que España estaba experimentando un cambio importante. Aunque en el recuerdo se me juntan los momentos: Los fusilados del 27 de septiembre de 1975, la Marcha verde de Marruecos sobre territorios del Sahara, la muerte de Franco. Todo junto al miedo que se experimentaba en mi casa ante el riesgo de desestabilización y conflicto civil que algunos sectores se empeñaron en divulgar e introducir en el seno de las familias. No puedo olvidar que mis padres y mis abuelos fueron testigos directos de la guerra civil española y que aún hoy, entre los más mayores de mi familia, está arraigado el concepto de división entre rojos y nacionales. La sensación de conflicto y de miedo, vuelvo a repetir, de miedo, aún está viva en mi recuerdo. Las trampas de supervivencia que impone la memoria no han hecho mella en aquellos recuerdos. Como anécdota puedo contar que el padre de un amigo de la infancia, que había sido coronel en la guerra civil española en el bando de los nacionales, cuando se produjo  la Marcha verde, apareció con su uniforme de militar planchado, una pistola al cinto, un sable y, como decía él, en perfecto estado de revista y dispuesto a entrar en acción. Aquello me impresionó mucho, incluso me metió el miedo en el cuerpo al pensar lo militarizados que podíamos llegar a estar. Estas sensaciones han estado presentes a lo largo de todos estos años y, de forma muy particular, en el tiempo de duración de este proceso de creación.

Me hubiera gustado que me moviera un sentimiento de justicia pero tengo que ser honesto conmigo mismo y sobresale, entre todos, el miedo y la admiración. El miedo y el respeto para quienes en medio de la convulsión social que vivía España ante el final del franquismo, como otros tantos a lo largo de los cuarenta años de dictadura, dieron un paso al frente. En el secreto de mi almohada, en la oscuridad de mi habitación compartida con mis hermanos,  esto es lo que quedaba. Luego, ya con más edad, me decía que aquello fue un auténtico acto de injusticia, pero yo sabía que detrás quedaban todavía resquicios del miedo que había pasado.

Así pues, este tema era una cuenta pendiente que yo tenía con mi memoria y con la historia de la que había sido deudor. Hoy, cuando he abordado este proyecto directamente, tengo 50 años, una madurez que me permite tener una visión pragmática del impacto que tuvo aquel acontecimiento y poder hacer una valoración de lo que queda hoy en nuestra Historia de todo aquello.

Sin lugar a dudas la mirada desde el teatro, desde el arte hacia la historia, es una mirada interesada, focalizada desde la propia experiencia ante el acontecimiento y, sobre todo, por la ideología. Así pues, mi trabajo no se sustrae a esta circunstancia y el estilo tiene mucho que ver con la intención. Tan sólo atender al estilo supone ya una toma de posición. En la farsa que caracteriza El paso alegre de la paz, los personajes se convierten en muñecos, terribles en este caso, que de la mano de un torero cojo y tuerto, muestran su más descarnado y patético interior. En La noche más larga, el juego distanciador y dialéctico de la acción me sitúa como autor en un espacio aparentemente fuera de la acción, sólo aparentemente, pero coloca al espectador como personaje directo del juego narrativo de este estilo dramático, muy cerca del distanciamiento brechtiano. El monólogo Todo por la patria pone en primer plano a un personaje que fue uno de los guardias civiles que participó en uno de los pelotones de fusilamiento. Un personaje extraído de la realidad porque es un personaje al que conocí, no como miembro de uno de los pelotones de fusilamiento, sino como guardia civil y que, curiosamente, la ficción, aunque no lo parezca, ha aliviado sus rasgos fascistas y sicópatas.

Cuando vi por primera vez Los fusilamientos, de Goya, no tuve más remedio que pensar en los últimos fusilados franquistas. Fue en uno de mis primeros viajes a Madrid y tendría yo 17 años aproximadamente. Desde entonces he visitado en numerosas ocasiones el museo de El Prado y no he dejado de pasar por la sala donde se exhibe este magnífico cuadro. En cada una de estas veces he visto el rostro de aquellos fusilados de 1975 y he revivido, de alguna forma, ese miedo que guardo de mis ya lejanos 14 años.

Ahora, con el proyecto que ha cruzado su línea del ecuador y que ya casi está finalizando, lo veo como una pieza más de la recuperación de la memoria histórica española. Tan sólo es un granito de arena en todo lo que se ha hecho y todo lo que queda por hacer. Una expresión del compromiso artístico como deuda con la historia que hemos vivido y que exige una reivindicación moral de una sociedad que fue invadida, intervenida, humillada, castigada y, en algunos casos, esquilmada y sometida a procesos de exterminio. Es el único acto de justicia que le queda a la historia de los pueblos: No caer en el olvido.

23
Sep
17

Piedras, de Fulgencio M. Lax

PIEDRAS, de Fulgencio M. Lax

Sobre el comercio de bebés robados.

En la década de los setenta, la monja española Sor María y el doctor Eduadro Vela llevaron a cabo el mayor negocio fraudulento de venta de recien nacidos. Las víctimas, madres e hijos, se veían separados por unos cuantos billetes que circulaban con bastante fluidez. Mucho tiempo ha pasado para que el Estado y sus mecanismos pongan al servicio de la justicia todos los recursos necesarios para que se aclare hasta el último expediente  y se resuelva esta tremenda atrocidad cometida al amparo de la iglesia y de un sistema que miraba hacia otro lado.

Personajes

ENFERMERO 1

ENRERMERO 2

MUJER SOLA

SOR MARÍA

DOCTOR

CORO DE EMBARAZADAS (formado por maniquies.)

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia porque la realidad es inalcanzable y sólo he conseguido una mala imitación de un pequeño murmullo.

(Dos Enfermeros descargan carretillas llenas de cadáveres de niños recién nacidos. Los van clasificando según sus extremidades. La montaña es tan alta que se pierde en el infinito. La Mujer sola grita pero en silencio. Nadie la oye.)

 (Ningún actor abandonará la escena aunque no esté participando en la acción. En los laterales habrá unos bancos en los que permanecerán sentados. Todo está a la vista del público.)

…()…

(Los Enfermeros se dedican a separar las cabezas, los brazos y las piernas de los cuerpos de los bebés y hacen montones homogéneos sobre una plataforma que avanza de una forma rudimentaria. A esta tarea, en silencio, se une la Mujer sola mientras se va quebrando ante continuos golpes de viento.)

…()…

(Por la puerta del fondo, de espaldas al fin del mundo, entra la procesión de embarazadas guiadas por Sor María. La Mujer sola se une al desfile al igual que los Enfermeros. En todos los rincones puede escucharse el clamor fúnebre del cortejo. Los ejes de las ruedas chirrían y los huesos se van astillando uno a uno. El coro de embarazadas quedará en espera guardando los laterales. A partir de aquí, Sor María se sentará siempre y estará contando fajos de dinero mientras no participe en la acción.)

La obra está escrita en claves de memoria, donde la nebulosa confunde los recuerdos y el lenguaje se hace cómplice de esa confusión, pero hay un ejer transversal que sostiene la realidad: El desamparao de una madre a la que roban a su bebé y la avaricia atroz de Sor María, el único personaje con nombre propio en el texto.